Roberto Iglesias: “A lo mejor, electoralmente mi carrera política terminó”

Roberto Iglesias: “A lo mejor, electoralmente mi carrera política terminó”
Pese a la dura derrota y la renuncia a su candidatura, el ex gobernador evita la autocrítica. Cree que la gente no valoró su coherencia y da vueltas una y otra vez sobre los mismos argumentos contra Cobos. Dice que seguirá militando donde sea.
Roberto Iglesias es un político coherente y con convicciones, al menos así se autodefine. Y se esmera casi obsesivamente en repetirlo, para justificar su aventura electoral con el Partido Federal, por afuera del radicalismo.

Iglesias está entristecido. Es que, confiesa, “fue inesperado” el resultado de las PASO que dejó tan mal parada a su candidatura que no tuvo más opción que bajarse de la carrera hacia octubre. Pero no cambia. No está en su ADN considerar que un fracaso le haga virar ideas. Eso se refleja en esta entrevista, que por momentos tuvo visos de confrontación, reflejando precisamente la actitud siempre contestataria de uno de los políticos mendocinos más destacados de los últimos 20 años.

-Dice que esto fue inesperado. ¿Fue una aventura su candidatura?

-No. Nosotros salimos desde posiciones sólidas en lo que pensábamos, de no compartir un proyecto. Tenemos disidencias desde 2005, cuando se empezaron a profundizar las diferencias en el radicalismo en Mendoza, que hicieron eclosión en 2007, por una candidatura que yo no compartí.

Después hubo un retorno, que yo decía que provocaría problemas. Y siguieron los problemas, más allá de la voluntad de ambas partes. Pero ese esfuerzo terminó el año pasado. Tomamos la alternativa que creímos mejor.

-¿No fue una alternativa contradictoria? Criticaban a los radicales K de haberse ido y ustedes hicieron lo mismo.

-No fue la misma decisión. Nosotros no nos fuimos con Kirchner. No nos pasamos de bando. No hicimos presidenta a Cristina ni compartimos el proyecto político. Yo soy un adversario, probablemente de los más duros. En la mejor época kirchnerista, fui presidente del partido a nivel nacional. Y tuvimos una lucha feroz.

Porque se estaban llevando a radicales, como Cobos y la mayoría de los gobernadores. Cualquier tipo con un poco de capacidad política se daba cuenta de lo que era y lo que es el kirchnerismo. Nosotros ahora nos fuimos con nuestros principios y valores a luchar en el mismo lado a través de otro instrumento, porque dentro de la UCR no veíamos mecanismos para dar pelea.

-Se fue con Fayad, que se lleva muy bien con el Gobierno nacional. ¿Eso no es contradictorio?

-No, porque Fayad me apoyó y luchó en el mismo proyecto. Él no se hizo kirchnerista nunca. Estuvo claro que si para él era un obstáculo la gobernabilidad, no me iba acompañar. La realidad es que para esconder los zigzagueos de Cobos, han tratado de asimilarnos a todos en lo mismo. Hay que vivir y gobernar en el mundo kirchnerista.

Si hubiera ganado en 2011, seguramente no hubiera tenido la actitud confrontativa que tengo ahora. Pero perder la identidad y pasarse al otro bando, es muy distinto. Es odioso querer comparar la actitud de Fayad con la de Cobos. Quieren esconder una flaqueza muy grande de un hombre muy endeble de valores y principios.

-En cuestión de votos, la historia le está dando la razón a la UCR, ¿en qué se equivocó usted?

-Posiblemente en ser coherente toda la vida. Nosotros apostamos a que la gente valorara la coherencia. Las elecciones, desde 2007 hasta ahora, mostraron un triunfo categórico del kirchnerismo ese año, una derrota categórica en 2009, un triunfo categórico en 2011.

Hoy otra vez, como en 2009, vuelven a perder. ¿Esto quiere decir que yo tendría que cambiar en cada elección? La gente tiene el derecho de apoyar cuando cree que alguien hace las cosas bien. Y cuando las hace mal, le quita apoyo. Es la base de la democracia.

-En 2007, le restó votos a la fórmula que encabezaba Biffi...

-No. Biffi me restó a mí. Yo estaba en el mismo lado de siempre. Hay una interpretación odiosa, o alguien ha pretendido instalarla. Yo pienso siempre lo mismo. En aquel momento me presenté por el radicalismo. Yo estuve en el mismo lado. ¿Quién hizo ganar a quién o quién hizo perder a quién? Yo no me fui con Kirchner. Se fueron Biffi, Cornejo, Cobos. ¿Usted qué me plantea? ¿Que yo tendría que haber ido, para que ganara el kirchnerismo en la provincia? ¿Esa era la conducta correcta?

-El planteo apunta a lo que pasó este año, con su actitud de ir por afuera. Se dijo que era funcional al oficialismo.

-Algunos grupos de medios pretendían que le lleváramos votos a Cobos. Y para mí la de Cobos es una posición endeble. Me resulta bochornoso y vergonzoso haber hecho presidenta a Cristina y después hacerme el primer opositor. Yo no le creo a Cobos. No le creo a los que andan con dobleces para un lado y para el otro. Hay algunos a los que les conviene eso. Por eso lo apoyan. Si uno quiere conducta en política, tiene que exigirles a los políticos conducta. La conducta es tener palabra, coherencia, una sola dirección, sin zigzagueos.

-¿Usted no actuó de esa misma manera?

-Yo no. Yo estoy en la misma vereda de enfrente.

-Pero se fue, rompió con el radicalismo.

-No. Yo no me fui. No acompañé un proyecto zigzagueante, que es el proyecto de Cobos.

-O sea que va a volver...

-No sé si voy a volver. Pero dejemos terminar las ideas. Yo he estado siempre en la misma vereda. Los otros han estado de un lado para el otro. Decía que hoy esta Argentina está resentida, en confrontación. Es razonable que la gente esté cansada de las cosas que hace este gobierno. Pero los que triunfan son los que abandonan al Gobierno, los que le facilitaron todo a Cristina, Néstor y compañía.

Son los Cobos, los Massa. Eso es formar parte de una Argentina resentida, que no va a llegar a ningún lado. Yo no lo puedo acompañar, porque soy un dirigente político y le tengo que advertir a la sociedad esa actitud.

-En la campaña pareció que estaba más en contra de Cobos que del mismo Gobierno.

-Yo estoy a favor de lo que represento. De mis convicciones, de mis principios. Por supuesto que no acompaño los principios del kirchnerismo, los de Cobos ni de los que los acompañan. Por lo tanto, me resulta imposible compartir un mismo espacio.

-¿De dónde salieron los fondos para una campaña gigante como la que se vio?

-No fue tan gigante. Ese es otro invento de los medios.

-Pero se sigue viendo. Está en todos lados.

-Yo también la sigo viendo. Me gustaría que sacaran las cuentas de cuánto es lo que hizo Cobos y de dónde lo sacó. Por qué a Cobos no le preguntan. Pregúntenle. Nosotros lo dijimos. Venimos juntando plata desde febrero. Más algunos aportes de algunos empresarios, que como siempre acompañan.

-Había sospechas de que el mismo oficialismo aportó

-Eso es lo que querían hacer creer. Es la campaña del rumor. Y de alguna manera los medios acompañaron eso. La verdad es que no hay nada demostrado. He dicho siempre que si hay algo que es muy cobarde es el rumor. Porque el que lo lanza no lo puede demostrar. Y la víctima, tampoco puede demostrarlo. Porque en definitiva es un rumor. No se puede demostrar lo que no existe.

-¿Por qué desapareció Fayad en las últimas dos semanas de campaña?

-No desapareció. No lo vi desaparecido. Seguimos haciendo cosas.

-No estuvo ni la noche de la derrota ni cuando se bajaron.

-Yo le pedí que no estuviera. Porque me parecía que él tiene el desafío de gobernar todos los días. Además yo fui la cara de la campaña y asumo toda la responsabilidad de la derrota.

-¿No incidió de alguna manera el rumor de que él iba a desdoblar?

-No. Eso lo habíamos hablado y él estaba en libertad de hacerlo. El desdoblamiento de Fayad no es oportunismo de ahora. Hace dos elecciones que lo viene haciendo.

-¿Qué va a hacer ahora?

-Lo que hace cualquiera. Vivir y militar en política.

-¿Dónde va a militar?

-Con mis amigos. El radicalismo hoy tiene una conducción que no comparto, por lo tanto me resulta difícil que podamos transitar un camino común, pero hay mucha gente dentro del partido que no comparte eso. Seguramente habrá coincidencias. Yo no me desafilié.

-Varios seguidores suyos volvieron al congreso partidario del otro día...

-Sí, son dos o tres. Son radicales y están en absoluta libertad de hacerlo. Yo también soy radical. Podría haber ido. No me pareció oportuno, por supuesto.

-¿Considera que dilapidó 20 años de prestigio político?

-No. Me siento muy orgulloso de lo que he hecho. Sobre todo de la coherencia que he tenido. De mi línea de conducta. Creo que fui un buen intendente y un buen gobernador. La gente así lo recuerda. ¿Por qué voy a dilapidar todo eso con una derrota electoral? Las derrotas son derrotas. Mañana se transforman en triunfos.

De todas maneras, no estoy preparando un proyecto electoral. A lo mejor, electoralmente mi carrera política terminó. Son muchos años los que llevo. Y a lo mejor una elección como ésta así lo determina. Pero hay que ver qué pasa mañana. Porque a la gente, lo que hoy no le pareció una propuesta adecuada, mañana le puede parecer. Me parece que hay muchos que piensan en mandarme a la jubilación. Y desde hace mucho tiempo. Si la gente cree que electoralmente no soy alternativa, ayudaré a otros a ser candidato.

-O será consultor político como han hecho otros.

-No. Yo no me retiro de la militancia. Yo seguiré reuniéndome con los que tengo coincidencia en los comités de barrios.

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