Los ladrones entraron en una casa de 3 bis y 519 aprovechando que la familia no estaba. Revolvieron y se llevaron de todo
Un grupo de ladrones entró en una casa en Tolosa presumiendo que los ocupantes iban a estar ausentes por un largo rato. Por eso encararon con tranquilidad la tarea de juntar todo lo que planeaban llevarse. Pero los dueños del inmueble volvieron al cabo de unas horas, y los ladrones llegaron a escapar sin ser vistos, llevándose lo que pudieron manotear en el camino. “Nos robaron hasta los recuerdos”, declararon, indignadas, las víctimas. Cecilia (38) y sus hijos habían salido de su casa ubicada en 3 bis y 519 a eso de las 17 del viernes pasado. En la propiedad no quedó nadie, ya que su esposo también estaba afuera. Entre las 19 y las 20 la mujer volvió. Y, cuando fue a meter la llave en la cerradura, advirtió el primer indicio de que algo raro había pasado: había una llave puesta del otro lado. Cecilia giró el picaporte y se encontró con que la puerta estaba abierta. Apenas cedió, el desorden fue lo primero que apareció ante sus ojos. “No dejaron cajón sin revisar, papel sin tirar... estaba todo en el piso” contó la mujer, mientras hacía un recorrido por la casa mostrando a este diario las marcas que dejaron los delincuentes en la vivienda. Al parecer, los ladrones entraron por los fondos y saltando la medianera trasera accedieron al patio. En ese mismo lugar se encontraron con todas las ventanas cerradas y enrejadas, lo que casi les frustra el golpe. Pero estos hombres contaron con una gran cuota de suerte, o tenían muy bien estudiado el asunto. Al lado de una de las ventanas enrejadas estaban las herramientas del dueño de casa, de modo que echaron mano a la buena fortuna. Usaron una pinza para cortar la reja y el mango de una maza para hacer palanca. Por esa ventana ingresaron, y por un espacio de tres horas se ocuparon de revisar a fondo todo el lugar. Incluso habían dispuesto la caja de un televisor que pensaban llevarse cerca del lugar por donde entraron. “Cuando llegamos estaban adentro, eso seguro. Por eso no se llevaron otras cosas”, detalló la mujer, mirando hacia la medianera, sospechando quizás de algún vecino del barrio. Aunque no se llevaron los electrodomésticos, las pérdidas fueron importantes. Los ladrones robaron unos 15.000 pesos que la familia guardaba para las vacaciones, todas las joyas de oro que encontraron y cinco teléfonos celulares. “Es la segunda vez que nos roban en casa. Y si cuento las veces que me robaron en mi trabajo (es empleada de un kiosco) ya son cuatro. No te dejan ni proyectar un futuro”, concluyó la mujer sin poder ocultar la tristeza.
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