Una enfermera descansaba en su casa de Larreta al 50, en Kilómetro 5, cuando ayer a la madrugada ingresaron delincuentes. Aprovechando el profundo sueño de la víctima, se alzaron hasta con un champagne de la heladera. También encontraron las llaves de un Chevrolet Corsa y se lo llevaron. Llegaron hasta un precipicio en la costa del barrio Usina, sacaron el estéreo y luego tiraron el vehículo desde el acantilado. Fue encontrado sobre el mediodía, cuando alguien alertó a la policía.
Desagradable resultó la sorpresa con la que se encontró Luz Henríquez Gutiérrez al despertar ayer por la mañana. Durante la madrugada habían ingresado ladrones a su casa para llevarse todo lo que pudieron cargar, incluso se llevaron su automóvil.
Según la policía, los delincuentes ingresaron por una ventana que estaba abierta. Así se alzaron con tres carteras de la mujer, bolsos y dos teléfonos celulares, además de una cámara fotográfica. También tuvieron hasta tiempo de llevarse un champagne que había en la heladera.
Los malvivientes se fueron tan sigilosamente como llegaron para evitar despertar a la víctima. Y como habían hallado en la vivienda las llaves de un Chevrolet Corsa estacionado en el patio, se fueron con el botín a bordo del vehículo, patente GJY 172.
La policía cree que eran las dos de la madrugada cuando ocurrió el robo porque una vecina de Luz había escuchado algunos ruidos raros a esa hora.
Los ladrones recorrieron con el automóvil una zona que sólo conocen los lugareños del sector. Entre subidas y bajadas, curvas pronunciadas y pasos entre alambrados llegaron hasta la zona de acantilados del barrio Usina.
Según las pericias que desarrolló ayer por la mañana personal policial de la Seccional Mosconi, los delincuentes arrojaron el vehículo cuando la marea se hallaba alta. Al caer desde más de treinta metros, golpeó contra las rocas y fue arrastrado por la marea unos veinte metros, sufriendo destrozos importantes.
LE FALTABA EL ESTEREO
La intención de los delincuentes fue sólo causar daños. Unicamente se llevaron el estéreo del automóvil, ya que la policía halló en el habitáculo incluso el carnet de conducir de la víctima y la documentación del coche.
Sobre el mediodía, ya cuando la víctima había realizado la denuncia, personal policial llegó hasta el lugar después que alguien alertó en forma telefónica sobre la presencia del Corsa en una inaccesible zona de la playa.
El chasis presentaba golpes y serios daños. El motor también había quedado desprendido.
El equipo periodístico de Diario Patagónico recorrió más de dos kilómetros por la sinuosa playa desde Kilómetro 8 en dirección sur hasta llegar al lugar.
La policía arbitró todos los medios para tratar de sacar el vehículo, pero cuando se había dispuesto que una retroexcavadora se iba a dirigir hasta la zona ingresando por la playa desde Kilómetro 8, la pleamar obligó a abortar esa posibilidad.
Antes el chofer de una grúa también había desestimado ingresar al sector de playas para sacar el auto por lo dificultoso de transitar sobre la rocosa costa.
Así, al cierre de esta edición, se aguardaba la bajamar para intentar que la retroexcavadora se dirigiera al lugar.
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