Cuatro delincuentes llegaron en un auto y uno de ellos ingresó armado al lugar, rompió dos vidrios y en menos de medio minuto se alzó con un televisor LCD que sus cómplices se encargaron de cargar en el vehículo. Al volver por más, el ladrón se encontró frente a frente con la propietaria y escapó.
Sobre las 20:15 el domingo una familia domiciliada en la calle José María Rodrigo al 700 del barrio Pueyrredón fue víctima de un robo, donde los ladrones se alzaron con un televisor LCD.
Al parecer los delincuentes creían que los habitantes no se hallaban en la casa, ya que en el lugar no había autos estacionados y tampoco se encontraban tres característicos perros de raza que dan que temer.
Al menos cuatro delincuentes fueron los que llegaron hasta ese domicilio, a bordo de un Fiat Duna negro, con vidrios polarizados y un alerón gris, de acuerdo a la descripción de testigos.
Uno de ellos entró al patio, abriendo el portón que estaba sin llave, y con el arma que empuñaba rompió un vidrio de la puerta de acceso a la casa. Como no pudo abrirla, rompió otro cristal hasta poder ingresar.
Así, rápidamente se introdujo en la vivienda y se alzó con un televisor LCD. El elemento fue pasado de mano en mano entre los delincuentes. La acción fue rápida y demoró tan sólo alrededor de 25 segundos.
Luego el delincuente armado quiso volver por más, pero se encontró cara a cara con la dueña de la casa. Entonces el ladrón dejó ver su arma y la guardó. Sin embargo, sorprendido ante la aparición de la propietaria en el pasillo decidió marcharse. Mientras, la mujer entró en crisis de nervios debido al susto.
En la casa se encontraban la víctima y su hijo, quien había escuchado el sonido de cristales rotos y por eso se asomaron a mirar qué ocurría. Al verse descubierto, el delincuente que llevaba el arma corrió en dirección al auto y también lo siguieron sus cómplices. Todos se subieron al Fiat Duna en el que habían llegado y se marcharon con dirección a la avenida Canadá y luego hacia Portugal.
El hijo de la dueña de casa intentó perseguirlos a pie aunque no pudo tomar las letras ni números de la patente. De todos modos, las características aportadas por las víctimas son de gran ayuda para alertar a la ciudadanía sobre la presencia sospechosa de ese vehículo en otros sectores de Comodoro Rivadavia.
El joven narró a Diario Patagónico: “tardaron unos 25 segundos para robar, fue el tiempo que yo tardé desde que escuché el ruido y bajé de la planta alta”. Cree que si se hubiese encontrado frente a frente con el delincuente habría reaccionado de una manera que podría haber cambiado la historia del robo.
Tomó intervención personal policial de la Seccional Tercera.
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