Una mujer corrió a pedir ayuda y quedó aislada fuera de su casa.
Un asalto a mano armada en una casa del centro neuquino sorprendió ayer a tres mujeres: la dueña de casa, su nieta de 17 años y la empleada doméstica. Las víctimas se encontraban en el domicilio, cuando los delincuentes ingresaron por el patio trasero portando un arma de fuego. Querían dinero pero sólo pudieron despojar a la adolescente de una tablet y un celular, informaron fuentes policiales.
De acuerdo con la información brindada por el comisario Luis Arango, la Policía registró el robo alrededor de las 8.40 de ayer, en un domicilio ubicado en la calle Sargento Cabral al 800. Fue al recibir el llamado de las damnificadas, a través del móvil de la cuadrícula perteneciente a la Comisaría Primera.
La empleada de la casa contó a los policías que en un momento dado se percató de que un extraño merodeaba en el patio trasero, por lo que avisó de inmediato a la propietaria. Presa de los nervios, la dueña, de más de 50 años, salió hacia el frente de la vivienda buscando ayuda y en un descuido se le cerró la puerta. Entonces ya no pudo entrar y quedó en la vereda.
Nieta y empleada
Adentro se encontraba aún su nieta, junto a la empleada doméstica. Y en esas circunstancias, ambas fueron abordadas por dos delincuentes de apariencia joven: el extraño que alcanzaron a ver más un cómplice. Contaban con un arma tipo revólver cromado para amenazarlas. Uno de ellos actuaba a cara descubierta y el otro cubría su cara parcialmente con una bufanda.
“Dame la plata, dame la plata”, les exigieron. Pero como dinero no tenían, se apropiaron de la tablet de la menor y de un celular.
Según informaron fuentes policiales, no llegaron a lesionarlas ni las maniataron para lograr su propósito. Cuando tuvieron en su poder esos elementos, iniciaron la fuga.
Lograron escapar de la escena luego de saltar un tapial y continuar la fuga por el techo de una casa hasta ganar la calle y perderse de vista. La dueña de la vivienda alcanzó a ver cómo escapaban mientras se encontraba apostada en la vereda.
Cuando el peligro ya había pasado, llamaron a la Policía. Personal de la Comisaría Primera acudió al lugar para realizar las primeras diligencias de rigor, en busca de evidencias. Hasta ayer no había detenidos y se esperaba recibir la denuncia de las damnificadas.
Por el patio y con apoyo externo
En mayo, un delincuente ingresó por una ventana que daba al patio interno a una casa ubicada en el barrio Santa Genoveva. En esa oportunidad sólo se encontraba la empleada doméstica, una mujer de unos 50 años. Tras alzarse con el botín llamó por teléfono a su cómplice que lo pasó a buscar en auto.
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