Falcao fue clave con su ingreso. Flores, el colombiano y Fabbiani marcaron los goles. Lazaro, el de Tigre.
Fue clave para la levantada la aparición de Radamel Falcao. Eso seguro. Porque el colombiano puede errarse varios goles antes de convertir, es cierto, pero siempre está. Y su presencia alivia a los demás. A Fabbiani, que fue otro en la segunda parte; a Flores, que hasta fue un espejismo de Francescoli de a ratos; y a Archubi, que dejó de recibir reproches por cada pelota que tocaba y hasta se fue aplaudido. Era la hora River. Mejor tarde que nunca. Esos 25.000 hinchas merecían al menos una vez en el semestre irse empachados de lujos después de ver a su equipo.
Más a favor de River terminó la tarde porque a los 2 minutos ya estaba en desventaja cuando Lázzaro le arrancó el arco a Vega después de que Luna le bajara la pelota. Y hubo un ratito más de Tigre en ese arranque porque los mismos Lázzaro y Luna gastaban el cuenta kilómetros a puro despliegue.
El tema es que Tigre se fue apagando y River, de a poco, fue emparejando el trámite. Y Flores en una corrida, y ante el murmullo de los hinchas que ya parecían no querer bancarle ningún despilfarro más, encaró el área, descargó para Fabbiani quien, ayudado por un rebote en Paparatto, lo dejó de frente a Islas y al gol tras un rebote en el arquero. Fue empate y desahogo en el final del primer tiempo. Para dejar el crédito abierto. Esperando a Falcao, claro...
Y entró el colombiano a los 11 minutos de la segunda parte. El técnico Gorosito hizo un cambio audaz, leyó bien el partido y ocupó mejor los costados sacando a Barrado de al lado de Domingo, para que Flores fuera enganche, y Fabbiani tuviera más compañía con Falcao. Y le salió bien. El uruguayo metió un pase perfecto entre tres defensores --de esos de los que si fuera un jugador con otro perfil se estaría hablando por varios días-- para Falcao, y 2 a 1 con caño a Islas incluido para desatar el toqueteo y la alegría en el Monumental.
Probó Fabbiani una, dos y tres veces, pero el gol se le negaba. Flores siguió siendo el mejor conductor y hasta se fue aplaudido, Archubi mejoró. Domingo quitó varias. Vega confirmó su gran momento al igual que Gerlo y Nicolás Sánchez su mejoría como pareja central. Y debutó Erick Lamela con 17 años. No es poco. Y todo terminó de cerrar con un derechazo seco de Fabbiani quien se fue a puro grito del Monumental. Un estadio que por fin tuvo fiesta en las tribunas y en el que el estado del campo de juego ni siquiera fue una anécdota. Mensaje claro.w
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