A Núñez no llegó ni un solo ofrecimiento por los jugadores. La escasez de dinero impide apuntar alto.
No es sencillo el panorama para el nuevo River de Néstor Gorosito: no hay ninguna oferta concreta por ningún jugador del plantel. Los dos más vendibles son Diego Buonanotte y Radamel Falcao. El que dejaría más dividendos sería el primero, ya que Falcao no es 100% del club. Igualmente, crisis mediante, más los flojos desempeños de ambos en el Apertura, no pareciera ser el momento justo para desprenderse de ellos.
Así no ingresaría demasiado dinero y, en consecuencia, no habría billetes como para ir en busca de refuerzos. El dirigente Héctor Cavallero repite una frase que suele escucharse cuando se abre el libro de pases: "Vamos a ver qué ingeniería financiera armamos para conseguir los refuerzos". Fluminense compró a Darío Conca en 2.800.000 dólares, pero sólo la mitad del pase es de River.
La vuelta de Ariel Ortega se cayó: Independiente Rivadavia pidió 1.500.000 dólares para liberarlo ahora porque ya invirtió mucho dinero y cobró por adelantado contratos publicitarios. River hizo la lógica: para qué va a pagar esa fortuna si en seis meses el Burrito termina su préstamo y vuelve gratis. "Ya hablamos con Ortega para comunicarle que seguirá acá. En junio volverá, tal como está firmado", dijo ayer Daniel Vila, presidente del club mendocino.
Esto reflotaría las chances de tres conductores, como Marcelo Gallardo (no termina de convencer al DT), Leandro Romagnoli (el que más le gusta) y Federico Insúa (no es utilizado en el América).
Gorosito pidió al central uruguayo Diego Lugano (Fenerbahce), pero lo quiere el Real Madrid; y a Mercier, pero Argentinos lo cotizó en 4 millones de dólares. Le gusta Guiñazú, pero el Inter quiere un dinero que River no tiene. Para repatriar a Jonathan Santana (Wolfsburgo) también hay que usar la billetera. Otra pregunta que se hace River: ¿para qué traer más volantes si antes no se vende a Ponzio, a Ahumada ni a Nico Domingo?



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