Recibe a Quilmes, a partir de las 20.15, en Núñez. Ramón Díaz hace dos cambios: vuelven Vangioni y Funes Mori.
Se viene Quilmes, un rival de corte duro que pelea en otro rincón, sobre el ring de la permanencia, pero es la escala inmediata al Superclásico que se jugará el 5 de mayo en la Bombonera. Entonces, tiene un triple sabor capturar los tres puntos en el Monumental. Porque le quitaría el sabor amargo de la derrota ante Estudiantes de Caseros al paladar de sus hinchas, mantendría su estatus de candidato y lo dejaría entonado para el duelo con Boca.
Ramón tiene claro que ganar en Núñez es prioritario.
De hecho, hace dos semanas, en su propio estadio, repartió los puntos con Arsenal. Y, está claro, para ganar el Torneo Final necesita sumar en casa. De todos modos, la mayor deuda de su equipo no tiene que ver con la cantidad de puntos, sino con la calidad de su juego.
River resulta inestable, como en la época que conducía sus destinos otro Pelado , Matías Almeyda, pero con una cuota de mayor solidez gracias a la aparición de Eder Alvarez Balanta. El colombiano, con apenas 20 años, se transformó en un pilar, relegando a Jonathan Bottinelli. Por eso, continuará entre los titulares. Con Leonardo Ponzio aún desgarrado, en el medio seguirán Carlos Sánchez, Cristian Ledesma y Ariel Rojas.
Los cambios que presentará el riojano estarán atrás y adelante. Serán dos, apenas. Leonel Vangioni y Rogelio Funes Mori volverán a jugar después de purgar la suspensión por acumulación de amarillas. El santafesino reemplazará al juvenil Diego Martínez y el mendocino ocupará el lugar de Carlos Luna, quien fue expulsado ante Godoy Cruz en Mendoza.
Quilmes llegará al Monumental con el resultado puesto de Independiente, que juega seis horas antes contra Argentinos. De cualquier modo, no se abre a las especulaciones Omar De Felippe.
“Nunca firmé un empate”, dijo hace algunos días. Por eso, presentará la formación que venció 1 a 0 a Estudiantes en el Centenario, con el gol del uruguayo Cauteruccio.
El árbitro estará bajo la lupa. Es que desde que el secretario del SADRA, Guillermo Marconi, pidió que los referís de su gremio no dirijan a Independiente, pasión oculta hasta que colgó el silbato, Quilmes puso el grito en el cielo.
Hace una semana, Silvio Trucco, afiliado al sindicato de Marconi, le anuló un gol que era lícito. Carlos Maglio, hombre de la AAA, será el encargado de conducir el partido. ¿Se quedará tranquilo el presidente Aníbal Fernández y su Comisión Directiva?






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