En la etapa inicial, River manejó el ritmo de juego, en base a las individualidades de sus jóvenes jugadores, que sin embargo - a excepción de una sola vez - no llegó con jugadas de real peligro.
Al equipo de Mauro Laspada le costó hacerse de la pelota, y más aún, pensar en el arco contrario.
En la más clara, la única de la etapa, Augusto Solari definió mal, después de un grosero error del arquero Viola, que en una desesperada salida terminó chocando con Juan Pablo Cárdenas.
En la reanudación, Juventud se acomodó mejor. Al menos pasó a compartir la pelota, porque los volantes, fundamentalmente Oscar Domínguez, crecieron en el juego.
Ramón mueve el banco
Ante ello, Ramón mandó a la cancha a Manuel Lanzini y al juvenil Simeone, y enseguida hizo lo propio con Ponzio por Ariel Rojas.
Entonces, el millonario volvió a hacerse de la pelota pero con los mismos defectos del comienzo, sin la profundidad necesaria.
Sobre la media hora, Simeone ingresó por derecha, sacó un fuerte remate que controló Viola, quien después tuvo que esforzarse ante un mal rechazo de Hernán Fernández. Y en la contra, un envío por elevación de Córdoba obligó a esforzarse a Chichizola. Después Viola desvió un remate de Simeone que se metía por el segundo palo.
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