El concejal del GEN narró a Cazador de Noticias las peripecias de su reciente viaje a Egipto.
“Tuvimos algunos inconvenientes pero gracias a Dios todos superados y estamos muy bien. El hotel donde nos hospedamos estaba lejos de la plaza de las protestas y en la esquina del mismo estaba uno de los puestos que, en el toque de queda, cuidaban el sector. Había cuatro tanques cruzados en la calle y tres más con todo un operativo del Ejército. Algunas escaramuzas hubo y las veíamos desde la ventana del hotel”, comentó.
“Comida no nos faltó, lo que sí en el aeropuerto que pasamos una noche tuvimos que dormir en el suelo, ahí si apenas conseguimos agua. Pero ya está, ya pasó. Realmente hemos vivido un acontecimiento histórico, porque después de treinta años de Hosni Mubarac en el gobierno, presenciar el levantamiento de la sociedad egipcia no es poca cosa”.
“Hemos visto mucha miseria, mucha desigualdad y mucha inequidad en la distribución. Ahora hay que capitalizar lo bueno y recordarlo nada más”, dijo el concejal.
Más adelante Cano subrayó: “Yo pude ir a las pirámides pero hubo gente que estuvo cinco días adentro de los hoteles y se volvieron y no las pudieron ver. Yo hice las pirámides primero y después tomé el crucero y eso hizo que evitáramos los problemas que había en El Cairo”.
“La agencia de viajes que contratamos acá en Mar del Plata, es OTI, con un operador mayorista de allá, que la verdad que ambos nos atendieron bárbaro”, manifestó.
Consultado por cómo se había portado la embajada con los argentinos puntualizó: ”yo no hablé con ellos, pero hubo gente que habló que le decían que el embajador no tenía mucha información al respecto. En realidad no había internet, no había comunicaciones buenas. Cuando nos fuimos nosotros la cosa se puso peor”.
Por último Cano, preguntado si volvería a ese país, dijo que “sí, obviamente aclaró que evitaría circunstancias como las que están pasando hoy”. Y remató: “es una cultura que a nosotros nos da vuelta. Te da vuelta la cabeza. Es una idiosincrasia y una cultura que para nosotros es la antípoda de nuestra forma de ser. Lo único que se parece acá es el tránsito que es un poco peor”.
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