Alto Perú. Quiénes son los peruanos que se hicieron dueños del futsal en Córdoba. La historia de un equipo de inmigrantes que sueña con representar a Córdoba a nivel nacional.
La calle 12 octubre al 1900, cuando las entrañas de Alberdi se oscurecen, es un pasadizo que te lleva a Lima, Perú. En un viaje de gente laburante, sufrida, nostálgica. Y futbolera. Ante todo eso: futbolera. Porque es con la pelota como se vuelve más rápido a casa. Aunque sea por un ratito. Esas dos horas que dura una práctica, un partido o el picado de ocasión.
Las puertas del Deportivo Alberdi se abren de noche y la señora Miriam, la encargada que vive en una vieja casona dentro del predio, relojea todo desde esa especie de balcón que se forma arriba de la cancha de fútbol cinco. El piso es de mosaico. Los arcos, oxidados, son blancos. Y hay agua en el piso porque llovió. Hay cuatro luces que hacen fuerza para que se pueda ver porque no hay techo, la cancha es al aire libre.
Y, en ese instante, empiezan a aparecer de a puñaditos muchachos que hablan raro y lindo. Que no son de acá, pero se sienten de acá. Muchachos respetuosos. Amables. Con las manos gastadas de tanto laburar en la obra 12 horas y más también. Con los hombros sentidos por las bolsas de cemento cargadas.
Pero acá adentro, sobre ese piso de mosaico, la pelota empieza a rodar y los problemas desaparecen. Y ellos, estos peruanos que conforman el equipo sensación de futsal en el torneo que organiza la Liga Cordobesa, vuelven a estar en Perú.
¿De dónde salieron?
La historia de la Asociación Peruana de Futsal es corta. Apenas tiene un año, pero ya tuvo dos nombres. Todo comenzó en esta misma cancha del Deportivo Alberdi, donde todos los domingos jóvenes y no tanto de diferentes nacionalidades (bolivianos y peruanos son mayoría) se juntan a jugar torneos de “fulbito” como le llaman en Perú. Son picados. Picadazos. Donde todos entran y salen. Donde se juega a “muerte”. Y, al final, terminan todos cagándose de risa mientras se cambian, porque mañana es lunes y tempranito hay que volver a trabajar.
Ahí, en esos picados domingueros, se gestó este club que no tiene aún la aprobación de Inspección de Personería Jurídica ni tiene cancha propia. Pero ya tiene dos títulos de campeón en la Liga Cordobesa. Ganaron el título en el primer torneo de futsal oficial que se hizo en 2013 en Córdoba y en este 2014 fueron campeones del Torneo Apertura. Mientras tanto, son punteros en el Clausura y si no llegan a ser campeones por esas cosas del fútbol, ya tienen asegurado el lugar en la final anual.
Como no tienen cancha, alquilan el estadio del club UGAB, de la comunidad Armenia (en Avenida Patria), donde hacen de local.
Todos ellos son nacidos en Perú, pero la vida y el instinto de superación los trajo a Córdoba, en la búsqueda de una salida, de un trabajo. Son entre 23 y 25 pibes de 17 a 30 años que después de eternas jornadas laborales vienen a entrenar cuatro veces a la semana, de 20.30 a 22.
El Deportivo Alberdi aceptó cederles el lugar de entrenamiento, algo que agradecen de corazón. En especial al presidente del club, Jorge Andrada. También, claro a la señora Miriam, la encargada que es “la madrina” como la llaman todos. Una mujer dulce, bajita, que está para lo que la necesiten.
Los jugadores son puntuales.Y mientras todos se cambian en los escalones de cemento al borde de la cancha, el ayudante de campo Segundo Valles pasa un escobillón sobre los mosaicos para sacar el agua. “¿Van a sacar fotos? Póngale fotoshop y mucha luz, señor. Porque somos todos negritos”, se ríe Valles.
De repente, entre todos, aparece Joseph Hernández. Pide disculpas, dice que está cansado. Recién llega de otra dura jornada de caminar mucho la calle. Joseph trabaja en el Correo Argentino repartiendo correspondencia de 8 a 15. Y, también, es el capitán y goleador de Asociación Peruana.
Hernández llegó hace 6 años a Córdoba y, como todos, arrancó como peón de albañil. El fútbolsiempre estuvo en su vida. En Lima, jugaba en las divisiones menores de Alianza Atlético y soñaba con ser profesional, pero el destino tienen estas cosas. Quien solía ser su compañero de ataque en categorías infantiles, Luis Advícula, hoy juega en la Selección de Perú y es delantero del Vitória Setúbal de la Primera de Portugal.
Joseph terminó aquí (llegó a los 17) y hasta hace poco había dejado de tomarse en serio al fútbol. Porque en la Docta también probó suerte con la redonda. Jugó en Liga Cordobesa en Deportivo Alberdi y en San Lorenzo, y hasta hizo una pretemporada con Argentino Peñarol previo al Torneo Argentino C. Pero el esfuerzo de trabajar y jugar lo superó.
Por eso dejó. Hasta que el futsal le devolvió el gustito por la pelota. Y por los goles. Hoy es la gran figura de este equipo con 27 tantos en el certamen. Mientras tanto, anhela con poder estudiar administración de empresas y seguir creciendo como persona, lejos de su casa.
“Acá en la canchita de Deportivo Alberdi siempre se hacen torneos de barrio los domingos. Un día nos enteramos que se hacía el torneo oficial. Nos decidimos y fuimos a hablar a la Liga Cordobesa a ver qué requisitos pedían para poder participar. Nos dijeron que teníamos que tener un poder jurídico. Fuimos a hablar con el Consulado Peruano y nos apoyaron. La Liga quería que formáramos un club. Pero nos dieron la posibilidad de entrar, porque el torneo era nuevo y querían sumar más equipos. Así empezamos a entrenar, gracias al señor Diego Valles y la señora Miriam, que nos dieron la posibilidad de hacerlo aquí. Armamos una selección de los chicos que jugaban los campeonatos de los domingos, así nacimos”, cuenta Joseph, que tiene la pinta de un delantero potente, de área: “Yo pienso que podría haber llegado a un poco más con el fútbol, pero la vida me dio esto. Lo vivo así”, dice.
“El primer año nos fue bien, ganamos casi todos los partidos. Y jugamos la final contra Talleres, donde tengo amigos jugando y me habían invitado. Pero cuando se dio la posibilidad de jugar con mi equipo, quise quedarme aquí. Yo al principio actué de delegado, iba a las reuniones... Hoy estamos más organizados. El equipo es una gran familia y yo he hecho muchos goles... El último partido, que estaba lesionado, hice cinco. Ando bien. Pero el objetivo principal es volver a salir campeón con Asociación Peruana”, resume quien lleva la 10, de 25 años. Luego, va corriendo y trae la medalla, la única que les dieron, por el título ya ganado. La muestra orgulloso. Pero quiere más.
“La mayoría somos trabajadores, algunos en pintura, otros en construcción. Los otros equipos son estudiantes, chicos aún sostenidos por sus familias. Nosotros llegamos cansados a los partidos y se hace difícil venir a entrenar sin un peso a cambio. Lo hacemos de corazón y te alienta que la misma comunidad peruana te venga a ver a los encuentros. Uno quiere dejar bien a la familia, a la camiseta”, cierra Hernández y se toca el pecho: ahí se lee clarito el lema que lleva Asociación Peruana en su camiseta: “Perú de mis amores”.
El original
Cuando este equipo nació, el primer nombre fue Colonia Peruana. Así arrancaron y así se llamaban cuando lograron el primer título, en el certamen oficial de la LCF. Pero, tras el éxito, surgió un fuerte cambio en un “club” que todavía no estaba organizado. Allí, una de las personas que llevaba la batuta (prefieren no nombrarlo) quiso imponerse y los jugadores se plantaron.
Así, se produjo el cimbronazo. Todos los jugadores, junto al DT Fernando “Chino” Ángeles, el delegado Luis Valer y el ayudante de campo Segundo Valles formaron Asociación Peruana.
“Somos el original y nos diferenciamos de ellos porque aquí todos los integrantes somos peruanos. Decidimos hacer nuestra propia historia, con gente de bien y en la que confiamos”, dice Valer. Ese quiebre provocó que hoy en la Liga de Futsal de Córdoba coexistan los dos equipos: Colonia Peruana y Asociación Peruana.
“Por ese problema que hubo no pudimos ir a participar del campeonato nacional, que nos correspondía por ser campeones. Por eso quedó ese sueño postergado, que esperamos cumplir ahora. Es nuestra gran meta y por eso trabajamos cada día. Me emociona mucho el esfuerzo de estos chicos que tienen ese sueño: representar a Perú y también a Córdoba a nivel nacional. Porque somos de allá, pero nos sentimos también de acá, cordobeses”, dice el DT Ángeles, con un nudo en la garganta que ningún pelotazo podrá desatar.
El Chino, que viste una campera blanca de la Selección de Perú, cruza los brazos y habla con la experiencia que le han dado los años.
“Esto nace en mayo, junio del año pasado. Jugamos un partido de práctica contra Talleres y le ganamos. Desde allí nació la posibilidad de ser invitados por la Liga, donde nos aceptaron. Salimos campeones y lamentablemente hubo problemas entre los directivos. Así quedó Colonia Peruana por un lado, pero los chicos decidieron seguir juntos y buscar un nuevo club. Me pidieron que los acompañáramos y aquí estamos, tratando de que sea cada día más grande Asociación Peruana”, dice Ángeles, quien trabajó en la construcción desde que llegó a Córdoba, hace 11 años, desde Lima.
Hoy, su progreso lo llevó a ponerse su propio negocio en la industria textil. Eso lo pone orgulloso.
“En el Torneo Apertura, con el nuevo nombre, pudimos volver a campeonar así que ya tenemos una final asegurada. Veremos cómo nos va. El sueño desde el principio fue jugar el Nacional, representar tanto a Córdoba como al Perú. Vamos a buscarlo nuevamente este año, para poder viajar el año siguiente. Esperamos que nos vaya bien”, agrega el Chino, quien no tiene preparación para ser técnico, pero mamó el fútbol de niño.
Era arquero hasta hace poco, cuando entendió que ya no podía seguirles el ritmo a los chicos. Pero siempre aconsejaba a todos, así que su designación como DT fue natural. “Aquí nos consideramos una familia. Yo tengo a mi hijo (Pool, arquero de reserva) jugando en el grupo. La pasamos bien, estamos muy unidos, muy fuertes. Aquí son todos chicos trabajadores, que aman el fútbol. En nuestro país el futsal es muy fuerte. Se juega en todos lados, con dos piedras sobre el asfalto. En las noches encuentras una tras otras las cuadras de los chicos jugando. Por eso tenemos mucha técnica. Es la gran diversión que hay en Perú. Viene innato en cada uno. Si le sumamos la voluntad que tienen, forman un gran equipo”, agrega el DT.
¿Asociación Peruana incomoda en el futsal de Córdoba? ¿Se han sentido discriminados alguna vez? “Jugamos contra equipos grandes de Córdoba, que no llegan al título y quizá incomodamos a muchos. Pero nunca hemos sentido discriminación. Si hay equivocaciones de los árbitros, no pensamos que sea de mala fe. Vamos a seguir adelante, vamos a poner más fuerza y más ganas. Esto es un sueño que va creciendo. Hay días que no puedo dormir pensando en el partido del día siguiente. Cada logro me llena de emoción, más que conductor, me siento como un padre de ellos. Nos tenemos respeto y cariño. Somos un grupo con fuerza”, cierra el Chino Ángeles.
El entrenamiento ya comienza. La pelota rueda en la cancha de mosaico de Deportivo Alberdi. Y en un grito de gol se puede volver a Perú. Aunque sea por un mágico rato.
Comentá la nota