Revés en el Oficialismo en el Concejo Deliberante

La Ordenanza Fiscal Impositiva de 2011 fija un aumento en las tasas de un 19% a principio de año y otros dos incrementos de 4% cada uno en el cuarto y quinto bimestres.
El meonismo había obtenido los votos suficientes entre los ediles para aprobar el despacho de comisión con una suba del 25% desde enero, pero la ausencia de una representante de los mayores contribuyentes modificó completamente el escenario y debió conformarse con la propuesta de la oposición. No faltaron las suspicacias por la ausencia.

El panorama antes de la sesión de ayer del Concejo Deliberante en donde se votaría la Ordenanza Fiscal Impositiva de 2011 estaba claro. El oficialismo había logrado un despacho de comisión con un aumento en las tasas del 25% a partir de enero, que estaba muy lejos del 50% elevado en octubre, pero que alcanzaba a colmar las expectativas, luego de dos meses de negociaciones.

Para su aprobación contaba con sus ocho ediles más el apoyo del justicialista Abel Vera, quien había adelantado su voto a favor de dicha iniciativa.

En tanto, había salido otro despacho en minoría redactado por el resto de la oposición que proponía un aumento de tasas del 18% a principio de año y dos subas posteriores de 4% cada una en el tercero y cuarto bimestres. Los concejales que votarían por este proyecto también serían nueve, pero el voto doble del Presidente del cuerpo, el oficialista Pablo Petraglia, inclinaría la balanza a favor del despacho de la mayoría.Hasta ahí estaba todo claro. Sólo faltaba saber cuáles serían las argumentaciones de los concejales en el recinto y esperar un debate más o menos caliente, pero con el resultado puesto de antemano.

Sin embargo, las cosas no salieron como todos preveían.

Una ausencia inesperada

Para la votación de cuestiones tan importantes como la Ordenanza Fiscal Impositiva o el presupuesto se incluye en el debate a la Asamblea de Mayores Contribuyentes.Estos son ciudadanos que se inscriben para participar de estas situaciones y representan a los distintos bloques. Esto quiere decir que en circunstancias normales hay 18 ediles y otros tantos mayores contribuyentes que deciden sobre el futuro presupuesto.Pero las de ayer no fueron circunstancias normales. Una representante de los mayores contribuyentes que representa al MID no asistió a la sesión, con lo cual el oficialismo no se aseguraba la aprobación de su proyecto.Es que para que la Ordenanza Fiscal Impositiva sea aprobada debe ser votada por la mayoría del Cuerpo, esto es: 19 votos. Como ya quedó dicho, en caso de empate en 18, define el Presidente.

Pero en este caso se daba la paradoja de que no se producía empate ni mayoría absoluta, ya que había 17 votos por el despacho de minoría (9 concejales y 8 mayores contribuyentes) y 18 por el de mayoría (9 ediles y otros tantos mayores contribuyentes), pero ese número no le alcanzaba al oficialismo para aprobar porque no representa a la mayoría absoluta, ni le permitía desempatar a Petraglia porque no había empate.Dada esta situación, la sesión estaba empantanada e iba directo al fracaso, con lo cual, de no aprobarse la ordenanza, el Ejecutivo debería valerse de la del año anterior sin poder aumentar las tasas.

Una voz en el teléfono

En ese contexto, el concejal oficialista Renato Figgini Bava recibió un llamado en su celular y, luego de un breve diálogo, solicitó un cuarto intermedio que, luego de un instante de asombro, fue aprobado por el Cuerpo.

De esta manera, los presidentes de los bloques se internaron en el Salón Azul para ver cómo se podía solucionar el problema.

Mientras se desarrollaba la reunión eran muchas las especulaciones de los presentes que no podían saber lo que pasaba en el cónclave. Es que los concejales entraban y salían, hablaban por celular y se pedían consejos unos a otros.

Luego de una larga espera, se reanudó la sesión.

La decisión final

A la vuelta del cuarto intermedio volvió a tomar la palabra Figgini Bava y leyó un dictamen que sería aprobado por unanimidad.

En sus puntos más salientes, el escrito era casi idéntico al despacho minoritario que había propuesto originalmente la oposición.

Así fue como se estableció un aumento de tasas del 19% a partir de enero (el original contemplaba 18%) y otros dos incrementos de 4% cada uno a partir de junio y septiembre.

Además, quedó exenta de la suba la Tasa Complementaria de Seguridad, algo que era una exigencia de la oposición, , puesto que antes de aceptar algún aumento sobre este tributo querían que se les muestre el protocolo que el Municipio firmó con la Provincia de Buenos Aires, para conocer cómo se disponen los fondos y cuáles fueron los gastos.

Suspicacias

Aunque nadie lo dijo públicamente, por lo bajo, algunos ediles sospecharon que la ausencia de un representante de los mayores contribuyentes podría haber sido una maniobra de la oposición.

En los rostros de los concejales oficialistas no se podía disimular el disgusto provocado por la derrota.

El meonista Claudio Martínez, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, dijo después de la sesión: “Los cargos públicos están para ser cumplidos, no creo que sea una treta política porque, de ser así, no perjudican al Ejecutivo, las consecuencias las pagan todos los juninenses”.

Otro concejal opositor se lamentaba por lo sucedido, puesto que no hubo ni siquiera debate, ya que todo debió ser resuelto de apuro.

En tanto, no faltó el operador oficialista que se lamentaba porque no le permitieron negociar a él con los concejales y, por ese motivo, debieron conformarse con lo que pretendía la oposición.

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