A Romina le interrumpieron la siesta, pero no tuvo problemas en dejar que un grupo de personas entrara a su casa y midiera cada rincón. ‘Me importa mucho esto porque quiero saber cuán segura es mi casa’, apuntó la mujer.
El objetivo es armar un mapa que permita determinar en forma precisa cuán riesgosas son las edificaciones de los vecindarios más viejos, para ofrecer una herramienta que les permita a los gobiernos provincial y municipales tener a mano para accionar según lo crean conveniente, explicó Mirta Romero, arquitecta al frente del trabajo.
Con planillas, metros y cámaras de fotos, estudiantes avanzados de la carrera de Arquitectura midieron las viviendas en todos sus sectores. Además, tomaron fotos. Con los datos, realizarán luego un plano digital de cada casa, que se insertará luego en un programa de GPS, para conformar una compleja pero completa base de datos. Mediante un método especial, cada casa recibirá a su vez una valoración de vulnerabilidad. ‘Al relevamiento estructural de cada vivienda, lo acompañamos con una encuesta social, para tener también un perfil del hogar que habita cada casa’, agregó Romero.
La profesional aclaró que si bien los resultados quedarán a disposición de las autoridades de Gobierno, el estudio no implica ningún tipo de compromiso con los habitantes de las viviendas. ‘Antes de empezar el relevamiento tuvimos una charla con los vecinos en la unión vecinal y les dijimos que aunque detectáramos viviendas con elevado riesgo sísmico, la UNSJ no puede comprometerse a conseguir casas. Los vecinos igual aceptaron de muy buena manera abrirnos las puertas de sus viviendas’, expresó Mirta Romero.
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