Revelan que policía mató a penitenciario por celos

Revelan que policía mató a penitenciario por celos
El drama pasional de calle Fotheringham derivó en una intensa investigación. Hoy indagan al detenido.

La crónica de un drama pasional no empieza ni termina con un cuerpo acribillado a balazos, que exhibe 27 orificios de entrada y salida. El policía que asesinó al suboficial penitenciario Lucas Ibáñez, antes de dispararle, lo siguió en un taxi. Permanece detenido y hoy será indagado por el juez.

El recorrido tuvo su punto de partida cerca del hospital Castro Rendón y terminó en un domicilio ubicado sobre la calle Fotheringham, entre Sargento Cabral y Antártida Argentina.

El homicida tomó esa determinación al comprobar que en el Volkswagen Polo color blanco, que conducía la víctima, iba su ex mujer.

Hacía apenas dos meses que se había separado de ella y ya no convivían. Pero el hombre intentaba recomponer la relación.

“Tenía la esperanza de volver y la estaba remando cuando los encontró juntos”, dijeron fuentes con acceso a la causa.

La noche del jueves se dirigió al hospital Castro Rendón, donde su ex pareja realiza tareas de limpieza y la vio subirse al Polo que conducía la víctima. Podría haber seguido su marcha, pero el desengaño fue mayor y decidió tomar un taxi que justo transitaba en las cercanías.

A bordo del taxi comenzó a seguirlos y la pareja se dio cuenta. Aún así continuaron viaje hasta la casa de una joven de 18 años, que es hija de la mujer de un matrimonio anterior. En la calle Fotheringham al 650, el Polo frenó su marcha y metros más adelante lo hizo el taxi donde iba el agresor.

Se trata de un suboficial que presta servicios en la Comisaría Segunda, de apellido Cerda. Tendría 36 años. No estaba en funciones en ese momento, pero como todo policía llevaba con él su arma reglamentaria.

El efectivo se bajó del taxi e increpó a su ex mujer, con quien empezó a discutir en forma acalorada. En eso se dio la vuelta y encaró a Ibáñez, quien permanecía dentro del auto de su propiedad. Sacó el arma y comenzó a dispararle.

Un cargador completo

La víctima no tuvo tiempo siquiera a reaccionar y en esto coinciden numerosas fuentes policiales y judiciales consultadas por La Mañana de Neuquén que facilitaron la reconstrucción de este relato.

Ibáñez, de 31 años, fue fusilado cuando estaba sentado en la butaca del conductor y con el auto en marcha. Incluso recibió los impactos mientras la ventanilla estaba cerrada. No llegó a bajarse del vehículo y mucho menos a oponer algún tipo de resistencia.

De hecho los impactos destrozaron uno de los ángulos de la ventanilla del conductor y el grueso de las balas interesó el costado izquierdo de la víctima.

Ibáñez murió al volante y su cuerpo quedó visiblemente inclinado sobre su derecha.

“Le bajó un cargador completo”, ilustraron fuentes con acceso a la causa.

La autopsia reveló más tarde que el cuerpo tenía 27 orificios –de entrada y salida- y que los médicos del gabinete forense del Poder Judicial extrajeron 10 plomos y 5 esquirlas. Se estima que el policía ejecutó alrededor de 14 disparos.

Murió por un shock hipovolémico, a causa de las lesiones de arma de fuego que sufrió.

Los disparos sólo fueron dirigidos hacia Ibañez, en presencia de su ex mujer, quien ya declaró como testigo. También lo hizo el taxista.

El Juez a cargo de la causa, Marcelo Benavides, tiene previsto indagar hoy por la mañana al detenido. Se presume que mantendrá la prisión preventiva y que la semana próxima resolvería su situación procesal. Cerda estaría representado por una defensora particular.

El trámite se concretará en el edificio de calle Santiago del Estero de esta ciudad.

El hecho ocurrido en Neuquén generó una gran repercusión y se suma a una serie de incidentes protagonizados por uniformados. En la provincia, el último ataque de tipo pasional se dio en El Huecú cuando un oficial disparó contra su esposa y luego se suicidó.

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