Por la revalorización de dos lugares históricos de la ciudad

El municipio pretende rescatar una tradicional casona utilizada como observatorio y un tramo del zanjón que construyó Rosas para dificultar el paso de los malones indígenas.

Una histórica casona ubicada sobre la ruta 3 Sur, usada por astrónomos alemanes a fines del siglo XIX para observar el tránsito de Venus, y unos pocos tramos todavía existentes del zanjón mandado construir por Juan Manuel de Rosas para dificultar el paso de los malones sobre el fuerte bahiense, son los bienes que el municipio pretende rescatar y revalorizar.

La iniciativa surgió a partir de un trabajo conjunto entre el Instituto Cultural y el Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur.

Desde mediados de 2013, ambas entidades llevan a cabo una tarea de investigación y valorización de esos lugares históricos, considerados “de enorme relevancia”. “Se trata de dos espacios atravesados por la historia social y política, que ameritan un reconocimiento y su incorporación al patrimonio público”, comentó el Director del Instituto Cultural, Sergio Raimondi.

La zanja fue construida en la denominada “Expedición al Desierto” que encabezó Rosas entre 1833 y 1834, cuando el fuerte bahiense llevaba apenas 5 años de existencia. De dicha estructura, que atravesaba la ciudad en dirección Noreste hasta conectarse con otra que corría paralela al arroyo Napostá, quedan unos 700 metros, perfectamente visibles entre la línea de costa y la ruta.

En cercanías de esta zanja se levantó un fortín como parte de las medidas defensivas y, en la segunda mitad del siglo XIX, esos terrenos fueron adquiridos por la familia Pronsato, que allí construyó, como lugar de descanso, la casa-azotea “La Catalina”, típica estructura de época que permitía la observación del paisaje.

“Las investigaciones han abarcado diversos aspectos. Una tarea clave ha sido la combinación entre estudios de campo y la información documental de diferentes archivos locales, provinciales y nacionales”, explicó la doctora Alejandra Pupio, de la Universidad Nacional del Sur.

También se realizaron tareas arqueológicas consistentes en determinar las características de las estructuras. “El objetivo es generar un abordaje integral de estos espacios, desde lo arqueológico, histórico, económico y social”, agregó sobre el tema Raimondi.

A propósito del casco de “La Catalina”, éste constituye uno de los espacios de mayor antigüedad de la ciudad, y además tomó relevancia internacional a partir de la decisión de la UNESCO de rescatar todos los sitios donde se avistó aquel fenómeno astronómico de 1882.

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