El presidente afgano, Hamid Karzai, mantuvo una reunión secreta con altos oficiales del líder insurgente Gulbuddin Hekmatayar como parte del "proceso de reconciliación" para poner fin a la guerra. Durante las conversaciones, que tuvieron lugar en Kabul, se cree que la delegación militante presentó un proyecto para un acuerdo que involucraría el retiro del país de las fuerzas extranjeras y la formación de una unidad de gobierno nacional.
La delegación de Hezb-l-Islami presentó un cronograma para un propuesto tratado de paz que incluiría que las fuerzas de la OTAN se retiraran dentro de nueve meses, seguido por elecciones nacionales en las que los insurgentes que ahora toman parte en el conflicto podrían participar. El encuadre de tiempo para la retirada de la OTAN, similar a la propuesta por el liderazgo talibán, no sería aceptable para Karzai o sus partidarios occidentales. Sin embargo, dicen las fuentes diplomáticas, brindan una base para futuras conversaciones. Las negociaciones también puede darles al gobierno afgano y a la OTAN una oportunidad para tratar de ensanchar la brecha entre el campo Hekmatayar y el talibán. Hubo choques armados entre los combatientes de los dos grupos en Baghlan, en el norte del país, y un comandante Hezb-l-Islami desertó al campo del gobierno con sus hombres.
Como comandante mujaidín contra los rusos, Hekmatayar era apoyado por la CIA y Pakistán. Más tarde, se separó de los estadounidenses y se asentó en Irán, desde donde dirigió ataques a la OTAN en Afganistán. Ahora se cree que está en las áreas tribales en la frontera en Pakistán. Aunque sus fuerzas están luchando dentro de Afganistán, se mantuvo independiente del talibán y se dice que está enfrentado con su líder religioso, el mulá Omar.
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