Se trata de una obra que se había iniciado clandestinamente y que luego resultó protagonista de un derrumbe de magnitudes importantes tras una fuerte tormenta – Al levantarse la clausura en diciembre, los vecinos de la zona aledaña pidieron respuestas al Intendente
Se trata de una obra que en el término de un año ha tenido varios inconvenientes. Justamente, por los primeros días de enero de 2010 una tormenta importante que azotó a la planta urbana de Rojas derrumbó buena parte de la obra de construcción que venía llevando adelante el empresa rojense Guillermo Cela. El derrumbamiento de parte de la pared norte del edificio afectó seriamente a tres viviendas aledañas, y sólo la providencia evitó una tragedia.
Por entonces, la obra fue clausurada por las autoridades, en tanto que la firma se hizo cargo del resarcimiento material de las familias afectadas. Pero posteriormente ese proyecto fue nuevamente puesto en marcha tras decisión del HCD, que permitió que siguiera adelante, brindando una excepción a la firma.
Aunque fue recién en diciembre pasado que se cumplimentaron todos los requisitos legales para el Juzgado de Faltas levantase la clausura y de tal modo el Municipio habilitara a su normal seguimiento. ¿Pero qué pasó ahora?
Al ver los vecinos la reanudación de las obras durante los últimos días, decidieron ayer reunirse con el Intendente de modo a explicarle lo que ellos consideran y aducen como daños sobres sus propiedades generados por la obra en cuestión; y más allá de que la firma haya presentado todos los planos e informes técnicos y los mismos hayan estado en consonancia con la reglamentación vigente.
Precisamente, la respuesta del Intendente fue clara, más allá de que la reunión duró poco más de una hora, y de la que formó también parte la arquitecta Ana Anderson, jefa de Infraestructura y Obras Públicas de la comuna. “Desde el Municipio nos comprometemos a verificar si esos daños son concretos y por lo tanto se tomarán las medidas correspondientes”.
INICIO DEL CONFLICTO
Como consecuencia de los fuertes vientos generados por un temporal durante la madrugada del 11 de enero de 2010, se produjo el derrumbamiento de parte de la enorme pared norte del edificio que la firma Cela construye en calle Alem, entre Dorrego y 9 de Julio, al lado mismo de CelAuto, la concesionaria de la firma.
Esto afectó seriamente a tres viviendas: la casa donde reside el policía Claudio Taborda junto a su familia, exactamente aledaña al edificio siniestrado, sobre calle Alem; la casa de la familia Emparán, colindante por el interior de la manzana, en este caso con acceso principal sobre calle Luis Dorrego, y la casa del señor Abraham, también sobre Dorrego y pegada a la de Emparán.
Si bien en el caso de las familias Emparán y Abraham parte de la mampostería se abatió sobre patios interiores, en el caso de la familia Taborda la situación fue mucho más peligrosa, ya que grandes trozos de la pared cayeron directamente sobre los techos de las áreas de vivienda de la casa.
En el patio interior de la casa del señor Abraham, la mampostería caída redujo a chatarra una serie de andamios de construcción que se encontraban allí almacenados. En casa de los Emparán, el derrumbe redujo a escombros, y no es metáfora, un depósito de muebles y utensilios; en este caso, los detritos del derrumbamiento llegaban, literalmente, a medio metro de altura y se extendían, peligrosamente, hasta la puerta interior de acceso a la finca, lo cual demuestra claramente lo peligroso que fue el episodio.
En el caso de la familia Taborda, considerando que la pared se abatió sobre habitaciones en uso, pudo considerarse milagroso que no haya sucedido una tragedia. De hecho, trascendió en su momento que la señora de Taborda se encontraba en el dormitorio hasta apenas segundos antes de que se produjese el siniestro; lo abandonó, providencialmente, para dirigirse a otra dependencia, minutos antes de que la pared se abatiera sobre la casa.
El episodio generó por entonces distintas idas y venidas. Las mismas que se generan por estos días, con la reanudación de las obras.
Comentá la nota