Al menos 527 ejecuciones se registraron oficialmente en 2010. Pese a la baja a nivel mundial, sigue aplicándose en una minoría de países cada vez más aislada
Según la organización de defensa de los derechos humanos, al menos 527 ejecuciones se registraron oficialmente en el planeta el año pasado, frente a 724 en 2009, que precisa que "esta cifra no incluye las miles que se cree que hubo en China", donde la pena capital se considera un "secreto de Estado".
La mayoría de los 23 países que aplicaron esta pena durante ese periodo, cuatro más que el año anterior, están en Asia y Oriente Medio.
Irán admitió 252 ejecuciones, a las que la según Amnistía "habría que añadir las más de 300 no reconocidas oficialmente". Corea del Norte, por su parte, llevó a cabo al menos 60, Yemen al menos 53 y Arabia Saudita al menos 27.
En los Estados Unidos, el único país de América en el que continúa aplicando la pena de muerte, se registraron 46, frente a 52 el año anterior, pero hay todavía más de 3.200 personas esperando que llegue su hora en los corredores de la muerte.
El secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, lamentó que muchos de estos países apliquen la pena de muerte para castigar "delitos como los relacionados con las drogas, los económicos, el mantenimiento de relaciones sexuales entre adultos con consentimiento mutuo y la blasfemia, en contra de lo dispuesto por las normas internacionales de derechos humanos".
La asamblea general de la ONU adoptó en diciembre pasado su tercera resolución pidiendo una moratoria del uso de la pena de muerte, respaldada por un récord de 109 países. Otros 41 votaron en contra y 35 se abstuvieron.
Entre todos estos progresos, también hubo atrasos. Uno de ellos se produjo en Europa, continente que después de haber presentado un expediente en blanco por primera vez en la historia en 2009, volvió a registrar dos ejecuciones en Belarús. Bahréin, Guinea Ecuatorial, Somalia, Taiwán y los territorios palestinos también reanudaron las ejecuciones el año pasado.
"Pese a algunos retrocesos, gracias a las novedades registradas en 2010 estamos más cerca de conseguir la abolición de la pena de muerte en todo el mundo", estimó Shetty, que sucedió el año pasado a Irene Khan.
Amnistía destaca que desde 2003, más de las mitad de los países que se oponen a la eliminación de la pena de muerte no llevaron a cabo ninguna ejecución, y que menos de un tercio de ellos utilizaron la pena de muerte en cada uno de los cuatro últimos años.
"Un mundo sin pena de muerte no sólo es posible, sino inevitable", concluyó el indio Shetty. "La cuestión es saber cuándo lo conseguiremos".
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