El origen y la acción sostenida del Movimiento Libres del Sur (MLS) les hizo ganar a sus integrantes respeto entre las fuerzas más combativas en los duros años 90.
Federico Masso y Héctor Romano sienten que el tránsito por funciones de Gobierno (en el Poder Ejecutivo y en la Legislatura) fueron simples episodios en su proyecto de fondo, al tiempo que se alejan de las consignas clásicas de la izquierda tradicional. Reivindican el ejercicio de los cargos públicos en tanto experiencia acumulada con la idea de gestión y servicio a los sectores más desprotegidos (núcleo de su caudal electoral), y destacan, cada vez que pueden, que se fueron sin sospechas ni sufrieron pérdida alguna de identidad. Justifican haber sido parte y ahora estar enfrentados al kirchnerismo y a sus seguidores desde lo coyuntural.
Los referentes del MLS cabalgan sobre estrategias de legitimación basadas más en las calles que en el palacio. En definitiva, el debate sigue siendo cómo se construye poder popular.

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