La Policía sacó las últimas vallas que quedaban en un sector de la zona de exclusión y liberó el tránsito. Así dio por finalizado ayer el operativo montado para la Cumbre Iberoamericana.
El jefe de la Departamental, Osvaldo Castelli, confirmó que en las últimas horas se fueron de Mar del Plata más de 2.500 efectivos provenientes de diferentes jurisdicciones de la provincia de Buenos Aires. Y calificó el operativo de seguridad de la Cumbre Iberoamericana como un éxito. "El balance es totalmente positivo. No hubo ningún tipo de incidentes, todo se desarrolló con normalidad. El resultado fue muy bueno", dijo a LA CAPITAL. Y enseguida agregó: "Estuvimos a la altura de las circunstancias. El despliegue policial fue impresionante y el trabajo coordinado entre las distintas fuerzas dio sus frutos. El operativo fue un ejemplo".
La Policía desmontó ayer la estructura del amplio dispositivo de seguridad instalado en el microcentro de la ciudad, que de a poco volvió a su normalidad. Cerca del mediodía el movimiento era intenso en la zona y muchos marplatenses aprovecharon el día soleado para ir a la playa o descansar en la plaza Colón.
El operativo fue levantado alrededor de las ocho de la mañana, tras la partida de los últimos tres presidentes: Laura Chinchilla (Costa Rica), Mauricio Funes (El Salvador) y Alvaro Colom Caballero (Guatemala). La mayoría de los mandatarios y los Reyes de España Juan Carlos y Sofía emprendieron el regreso el sábado, minutos después de haber finalizado la Cumbre.
Los más de cinco mil efectivos de las fuerzas de seguridad que estuvieron afectados al dispositivo ya volvieron a sus respectivos destinos. "Hicimos un trabajo excelente y la imagen que dimos al mundo nos llena de orgullo", afirmó Castelli.
La avenida Colón fue la primera en ser habilitada al tránsito apenas los presidentes y figuras políticas que habían participado del encuentro partieron hacia el aeropuerto local. Luego se levantaron las restricciones en las demás calles del centro.
En tanto, los toldos y vallados internos de las recovas del NH Gran Hotel Provincial fueron los primeros en desmontarse cuando comenzaba a despoblarse la sala de prensa y otros lugares afectados a la Cumbre.
Los barcos apostados frente al Provincial permanecieron hasta la madrugada y por la mañana el centro de la ciudad ya presentaba su aspecto tradicional, mientras que los camiones cargados con los automóviles de alta gama utilizados por las delegaciones extranjeras eran llevados a Buenos Aires.
Hacia la madrugada del domingo partieron los últimos participantes del encuentro, funcionarios de menor rango o alguna delegación presidencial que se había quedado para realizar actividades extracumbre como el presidente uruguayo José Mujica y el de Paraguay, Fernando Lugo, que dio una charla para residentes de su país.
La Cumbre alteró la fisonomía de Mar del Plata. Durante casi toda la semana y, especialmente a partir del miércoles, las principales playas del centro presentaron un panorama totalmente desierto.
Apenas la ciudad retomó su ritmo habitual, la Bristol - ubicada frente a los hoteles donde se realizó el encuentro presidencial- comenzó a poblarse de gente desde las primeras horas.
Si bien la Policía dio por concluido el operativo, ayer al mediodía las vallas de seguridad aún permanecían a un costado de las veredas y no habían sido retiradas. "Creemos que en las próximas horas van a ser sacadas por una empresa contratada por la Cancillería", señaló Castelli.
Unos 5.700 efectivos participaron del dispositivo para garantizar la integridad de las delegaciones. Las extremas medidas de seguridad incluyeron la conformación de un cinturón de tres kilómetros cuadrados alrededor de los hoteles Provincial y Hermitage. Incluso el Casino, uno de los símbolos marplatenses, quedó aislado dentro del círculo de seguridad y, aunque mantuvo sus puertas abiertas, las mesas de juego permanecieron vacías.
Así, los organizadores evitaron que se repitieran incidentes violentos como los que protagonizaron grupos radicales durante la Cumbre de las Américas de 2005 en contra de la presencia del entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Muchos marplatenses dijeron que este tipo de eventos suponen una buena oportunidad para la promoción de la ciudad, mientras los comerciantes de la zona no ocultaron su preocupación por las pérdidas que les provocaron las medidas de seguridad.
"Estoy totalmente de acuerdo con la realización de la Cumbre. Nos viene muy bien que en el exterior conozcan el paisaje y los encantos naturales de una ciudad turística tan bella como la nuestra", opinó Javier Constante, un vecino de la plaza Colón. En cambio, Julio Ledesma, de 60 años, no piensa lo mismo: "La pregunta que nos hacemos todos es: ¿de dónde sale el dinero para todo este despliegue, cuando realmente no sirve de nada?", se quejó convencido de que "con toda la plata que se emplea en organizar estas cumbres se podrían solucionar en gran parte los problemas que se debaten en ellas, como el analfabetismo y la pobreza".
Algunos vecinos dijeron estar sorprendidos por la fuerte presencia de aviones de combate, helicópteros y buques de la Armada y Prefectura Naval. El despliegue militar estuvo bajo la conducción del Comando Operacional de las Fuerzas Armadas, que dispuso efectivos y medios del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Por ejemplo, fueron afectados los aviones de combate A4-AR "Fightinghawk", IA-58 Pucará, y Mirage; helicópteros, radares militares, corbetas de la Armada y guardacostas de la Prefectura Naval.
Además, en distintos sectores de Mar del Plata se pudo observar la presencia de grupos de élite de las policías Bonaerense y Federal, vestidos con sus equipos especiales y portando armas de grueso calibre. "Semejante despliegue dio su resultado: no tuvimos ni un solo disturbio", destacó Castelli


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