El dictamen de la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, avalando el pedido de las hermanas de Marcelo Diez para permitir el retiro de soportes vitales para este hombre, en coma desde hace varios años en Neuquén, prepara el camino para la resolución final del polémico caso, que estará a cargo de la Suprema Corte de Justicia.
Gils Carbó indicó que la decisión sobre “el retiro, cese y abstención de todas las medidas de soporte vital que lo mantienen con vida en forma artificial pertenece a su zona de reserva, garantizada por el derecho a la autonomía personal”, por lo que “se encuentra libre de las injerencias del Estado y de terceros”.
Esa interpretación fue discutida por el obispado neuquino, para el que retirar los soportes vitales en el caso de Marcelo Diez implica retirarle la alimentación, y dejarlo morir de inanición. Para la iglesia neuquina, esto equivale prácticamente a un asesinato.
El tema estará ahora a consideración de los integrantes del máximo tribunal de Argentina. Pero lo que dictamine la Corte seguramente no terminará la polémica, ya instalada. La polémica no se acota al ámbito familiar en este caso, sino que tiene una evidente connotación social y hasta política, ya que el caso se ha transformado en testigo de si es válida en estas situaciones la aplicación de la “muerte digna”, según se ha legislado.

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