Se resuelve el enigma de la jubilada y la jeringa

Se resuelve el enigma de la jubilada y la jeringa

Nilda Díaz murió maniatada, golpeada y torturada en un asalto. Junto al cuerpo, se halló el instrumental.

Un cable para electricidad negro sujetaba su cuerpo a la silla de madera, a la altura del torso. Otro cable blanco ataba su cintura al respaldo. Una correa de perro maniataba sus piernas. La jubilada llevaba pocas horas de muerta, en la cocina de su casa, cuando la encontró su hija. Los nueve perros que la mujer tenía para seguridad estaban relativamente serenos. 

Al lado del cadáver, en el piso, había una jeringa con su aguja tirada. Uno de los brazos de ella tenía marcas de pinchaduras, como si la hubieran torturado. La casa estaba revuelta, faltaban diversos objetos de valor.

Desde el primer momento, no hubo dudas de que Nilda Estela Díaz (74) murió como consecuencia de un asalto en la noche del 21 de septiembre de 2012 en su vivienda de barrio Crisol Norte, de la ciudad de Córdoba. 

La autopsia determinó que la jubilada falleció broncoaspirada (por su vómito) a causa del estrés sufrido tras la golpiza que sufrió y las torturas con la aguja. La jeringa no contenía ningún químico. 

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