En respuesta a la inseguridad en una de cada dos casas hay un arma de fuego

En respuesta a la inseguridad en una de cada dos casas hay un arma de fuego
Son muchísimos los vecinos que están armados porque consideran que es la solución para enfrentar a los ladrones, o por lo menos una forma de evitar que la inseguridad golpee la puerta de sus domicilios. En los últimos ocho años, la presencia de un arma de fuego creció en forma alarmante y preocupante en los domicilios catamarqueños.

El incremento de la inseguridad en nuestra provincia se debe a varios factores, que llevaron a muchos vecinos de barrios Eva Perón, Centro, Círculo Médico, La Chacarita, La Viñita, Villa Cubas, entre muchos otros, en Capital, a la justicia por mano propia. Para ello, adquirieron un arma de fuego como medio de protección.

Aun cuando algunas de ellas, lejos de servirle al ciudadano para su protección, tuvo un efecto contrario, acabando la misma en manos de los delincuentes. El descreimiento de la población en las autoridades encargadas de brindar seguridad es a tal punto, que, para muchos ciudadanos, tener un arma de fuego crea una falsa sensación de seguridad.

Datos

De acuerdo con un relevamiento realizado por LA UNION -ya que si bien la mayoría de las armas de fuego que hay no está registrada, hubo en los últimos meses un alto crecimiento en el registro- y consultadas fuentes policiales, se pasó de la presencia de un arma de fuego cada cuatro domicilios en el año 2005, a un arma de fuego cada dos casas. Es decir que la necesidad del vecino de “armarse” para proteger a su familia de los delincuentes creció preocupante y alarmantemente en los últimos ocho años. Esta situación guarda relación con el crecimiento de delitos, principalmente contra la propiedad, que se reportan a diario en la provincia, especialmente en la Capital donde se concentra la mayor masa poblacional.

Algunos de los tantos barrios con vecinos más armados que desarmados son el Libertador I y II, Eva Perón, Círculo Médico y el macro y microcentro, entre otros, donde hartos de que les roben cuando salen a trabajar y sus moradas quedan deshabitadas o, en el peor de los casos, son tomados de rehén en sus propias viviendas, decidieron comprar un arma de fuego.

Esto ocurre en el mercado legal como en el ilegal, motivo por el cual no todas están registradas, lo que hace “difícil tener un registro oficial de la cantidad de armas que hay en los domicilios particulares”, explicó un efectivo policial consultado al respecto, agregando: “Sin embargo, advertimos en los últimos meses un alto incremento en el registro de armas de civiles, quienes argumentan en la mayoría de los casos, haberla comprado por una cuestión de seguridad”. “Sobre la base de dichos datos y teniendo en cuenta el mercado negro en el que se mueven las armas de fuego, se puede establecer que en promedio en una de cada dos casas hay una de ellas”, concluyó.

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