*Hay responsables que no dan la cara

El candidato a gobernador por la Coalición Cívica-ARI, hombre de aguda pluma con una importante trayectoria en el periodismo, opina sobre la actualidad del conflicto frutícola. Aquí, el artículo de Ricardo Villar.

Estamos destruyendo una de las principales economías de la Patagonia. La fruticultura genera miles de puestos de trabajo, durante todo el año, ha hecho próspera una región y genera centenares de millones de dólares de divisas para el país.

Si bien el modelo frutícola que dio sustento a esta economía necesita de urgentes modificaciones estructurales para que recupere su vigor, su competitividad en calidad y cantidad a nivel internacional, esta situación de crisis de estos días, ha sido alimentada por una torpeza increíble por parte del gobierno central y de sus representantes en la región, tanto de Rio Negro como de Neuquén.

La pera Williams, insignia de esta fruticultura de calidad incomparable en el mundo, está en las plantas "pasándose" de tamaño y niveles de maduración. Hace cuatro días debió comenzar su cosecha. No ocurrió. ¿Por qué? Porque un día antes, el ministerio de Trabajo de la Nación, revirtió, por su cuenta, un acuerdo salarial que 72 horas antes había homologado.

Si esta gente y sus representantes, que ahora no dan la cara, hubieran querido ser más efectivos en sus aportes al proceso destructivo, no hubieran sido tan eficaces. Es decir, su capacidad no les hubiera dado para generar tanto daño; su incapacidad, sí.

No justifico ningún corte de ruta, ni el de los agrarios, ni los de la construcción, ni de los desocupados; tampoco el de los cosechadores. Pero entiendo su indignación. Ahora dicen los voceros del gobierno que la orden de reducir el acuerdo salarial lo dio la Presidenta. Pero ella estaba viajando por los países petroleros y tal vez formalizando acuerdos para vender alimentos. Justamente, los alimentos que aquí en la zona productora se están pudriendo por una medida torpe, indignante, provocadora, como la que tomó el ministerio dirigido por el señor Tomada.

Y el justificativo de esta revisión del acuerdo, surge de otra falacia: de evitar que los salarios se actualizan en función de la depreciación real que han sufrido. El gobierno pretende ajustarlos a su índice inflacionario que, por lo menos aquí en la zona, es una vez y media más bajo que el real (se calcula en Neuquén, una inflación del 26,72 por ciento (Índice de la Dirección de Estadísticas y Censos).

Pero tampoco tiene en cuenta el gobierno central, la característica estacional que tiene esta actividad; en las buenas épocas, los trabajadores de la fruta se rompían el lomo durante tres o cuatro meses y ahorraban para el resto del año. Ahora apenas les alcanza para el mes y luego deben dedicarse a otra cosa o migrar por el país como las golondrinas.

En estos momentos críticos, solo se puede pedir un poco de sensatez, para salvar lo que se pueda salvar, pero lo mas importantes es que esto sirva para que la situación no se repita. Pero para eso habrá que aplicar inteligencia, sentido común y sacar los intereses partidarios en el análisis de un problema tan central para esta importante zona del país.

Comentá la nota