Con el respaldo de Arca, PetStar se convirtió en menos de 10 años en la mayor planta de reciclaje

Con el respaldo de Arca, PetStar se convirtió en menos de 10 años en la mayor planta de reciclaje

Se ubica en Toluca, donde procesa alrededor de 100 mil toneladas de botellas PET y consiguió que más del 50% de las botellas de su accionista sean recicladas.

México cuenta con la planta de reciclaje más grande del mundo. Se ubica en Toluca y es propiedad de PetStar, una empresa que logró, apoyada por Arca Continental, en diez años reciclar más del 50% del PET que recibe, apostando a "un mundo sin residuos".

En 1995, PetStar era una empresa dedicada al acopio y comercialización de residuos plásticos de post-consumo. Luego de casi diez años y tras una investigación de su director Jaime Cámara, se convirtió además en una de las plantas de reciclaje más grandes de la región, con tecnología de punta utilizada en países como Italia o Alemania.

Pero fue en 2011 cuando la firma fue adquirida por una de las embotelladoras más grandes de Coca-Cocola, con el fin de recuperar y reciclar las botellas que ponen en el mercado. Su inversión, de alrededor de 110 millones de dólares, permitió expandir PetStar hasta convertirse en menos de diez años en la planta de reciclaje grado alimenticio más grande del mundo, de acuerdo con la firma inglesa PCI (PET Packaging Resin & Recycling Limited).

El papel de esta empresa ha sido clave para el país de cara a los retos medioambientales, pues junto a su expansión, en México se ha visto un importante incremento en los niveles de reciclaje de PET pasando del 20 al 40% en los últimos 15 años y su ubica entre los tres países con mayor reciclaje a nivel mundial.

Y la empresa apuesta por ir más allá. Actualmente, cuenta con 8 plantas de acopio de PET distribuidas en los estados de Nuevo León, San Luís Potosí, Jalisco, Querétaro, Guerrero y Yucatán y apuesta por llegar a 40, llegando a nuevas entidades como Quintana Roo y Baja California Sur, tras una millonaria inversión de Arca.

Su proceso de reciclaje

Uno de los elementos clave en el proceso de reciclaje de Arca es que llevan a cabo un modelo de reciclaje de las botellas PET que busca reducir lo más posible la huella de carbono en sus procesos.

El proceso de reciclaje se divide en dos: empieza por el acopio, para lo cual la empresa cuenta con 1,700 socios acopiadores a nivel nacional, a quienes compra el material a granel y los lleva a sus plantas de acopio, donde la basura se clasifica, pues existen hasta siete tipos de plástico.

Este proceso implica un proceso minucioso, artesanal, en que las y los trabajadores separan por colores las botellas, pues aún no existe tecnología capaz de detectar todos los tipos de plásticos, pues no todos pueden ser utilizados para grado alimenticio. El cuidado se extrema también porque, en algunos casos, las botellas que podrían ser recicladas llegan a ser usadas como contenedores de pilas o clavos, lo que impide que puedan ser convertidas en botellas de nuevo uso.

En el caso de aquellas botellas que no puedan ser utilizadas, son reenviadas a otras plantas donde procesen otro tipo de plásticos para otros usos, como puede ser el textil, entre otros fines.

La segunda etapa es la del reciclaje. Una vez que se separan las botellas, éstas son compactadas en pacas que se transportan a la planta de reciclaje, en donde se lleva a cabo el lavado, molienda y extrusión.

Para lograr una nueva botella, ser requiere que el material recolectado se funda hasta convertirse en una especie de filamentos, se corta y se hacen pequeños cilindros llamados pellets, que reciben un tratamiento térmico de purificación para remover todos los elementos que puedan estar en la superficie para que no tenga ninguna afectación en el líquido que contendrá.

Ya purificado, los fabricantes de botellas lo mezclan en diferentes porcentajes, con resina virgen, y se hace una preforma, la cual se transporta a las embotelladoras, en donde se sopla para darles forma, se llena, se etiqueta y se distribuye.

En este proceso, la participación de la sociedad es crucial. Parte de la eficiencia de este proceso radica en que la gente conozca el proceso de reciclaje, por ejemplo, no dar otro uso a las botellas de líquido bebible.

Otro elemento clave es que, afirma que la mejor manera de reciclar una botella es asegurarse que ya no se tiene líquido, aplastarlas para sacarles el aire y volverlas a tapar. Y es que estas botellas se reciclan tanto con la etiqueta como con las tapas. El que estén aplastadas también es clave en materia de logística, pues de esa manera es posible transportar más botellas a las plantas de reciclaje.

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