“Resistencia tuvo un plan de crecimiento fijado en 1968 que nunca se cumplió”

“Resistencia tuvo un plan de crecimiento fijado en 1968 que nunca se cumplió”
El encuentro de arquitectos y académicos latinoamericanos que se lleva adelante en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE permitió que destacados profesionales se encuentren en la provincia, entre ellos algunos de los cuales tienen una reconocida trayectoria a nivel internacional y que durante una época dejaron su huella en el Chaco
, como el caso de Brian Alejandro Thomson, quien en la década del 60 fue director del Instituto de Planeamiento de la entonces Facultad de Ingeniería y uno de los actores principales en la consolidación de la carrera de Arquitectura.

Además de tomar parte activamente de este encuentro que lo tiene como uno de los disertantes destacados, su presencia posibilitó al mismo tiempo conocer su visión de la capital chaqueña tras el paso de los años y dejar al descubierto que el amplio trabajo de planificación para Resistencia que se elaboró en 1968 nunca fue aplicado, más allá de contener directrices que hoy se siguen discutiendo como indispensables como el caso del segundo puente, el crecimiento de la ciudad y el mantenimiento de las lagunas.

La historia

Recordó que cuando llegó por primera vez a esta zona en 1966 -tenía 29 años- lo hizo en avión teniendo la posibilidad de ver desde el aire tanto Corrientes como Resistencia. “Me impresionaron de Corrientes las lagunas casi redondas que rodeaban a la ciudad y además un paisaje absolutamente ordenado, pero más aún me sorprendió Resistencia porque habían implantado la ciudad básicamente en un humedal, además tenía una estructura prácticamente igual a la ciudad de Brasilia, es decir que daba la posibilidad de ampliar, de crecer de manera positiva, salvando cosas”.

“Desde el punto de vista del paisaje urbano eran impresionante los esteros y lagunas, por lo que me dije que era una Venecia del norte, con la particularidad de que cuando hablábamos con los ingenieros hidráulicos estos confirmaban que funcionaban perfectamente como compensación ante las lluvias”.

A partir de esta realidad, Thomson señaló que en los estudios que terminaron en 1968 “propusimos un plan de protección y defensa de las lagunas. Además trabajamos con geólogos e identificamos que había un sistema de albardones (terrenos) en este gran paisaje del valle de inundación y que esos se extendían hacia el noroeste de la ciudad, hacia Fontana, por lo que básicamente planteamos que Resistencia creciera hacia esa zona, pero nada de ello pasó”.

Advirtió que “hay una industria inmobiliaria que atentó contra esta situación, además de la violación de normas con el relleno de lagunas; otra de las recomendaciones fue que se construyera el segundo puente el cual hoy se discute y lo estarían por poner casi en la zona donde nosotros lo habíamos sugerido. Es decir que ya pasaron 40 años para que se iniciara algo que debía haber empezado ni bien se concibió el primer puente”.

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