La existencia de minibasurales en numerosos lugares de la ciudad de Resistencia, hablan de un serio problema que la capital provincial no ha sabido solucionar y es uno de las principales asignaturas pendientes de la actual gestión, que lleva una década conduciendo el Municipio y solo encuentra un responsable: el vecino.
La imagen que ilustra esta nota corresponde a la calle Pampa, frente al barrio Provincias Unidas y a unos pasos de una importante iglesia mormona, cuya limpieza y prolijidad contrasta de manera grotesca. Dos contenedores colocados sobre la calle y toda clase de basura a su alrededor que bien podría darles la razón a las autoridades comunales, a no ser por el agua acumulada en una depresión del terreno, realizada por las máquinas municipales cuando recolectan los residuos que no estén en el contenedor.
El agua proviene de las zanjas de un sector del barrio España, que se acumula en esta depresión y luego desborda hacia la acera, generando múltiples inconvenientes a peatones, ya que en esa esquina se encuentra la parada de dos de las líneas de colectivo más utilizadas. Los días de lluvia el volumen del agua acumulada llega a ser ampliamente superior ya que la boca de tormenta más cercana se encuentra a varias cuadras de allí.
Esta esquina, abandonada del "saneamiento integral" que la Municipalidad de Resistencia suele publicitar, es solo un ejemplo de numerosos puntos de la ciudad que requieren la especial atención de las autoridades; sobre todo en aquellos lugares en los que se coloca pavimento sin los desagües correspondientes, generando escenarios en los que no siempre se le puede echar la culpa a los vecinos.
Comentá la nota