Resignado: acumuló tantos robos, que ya los toma como "algo natural"

Resignado: acumuló tantos robos, que ya los toma como "algo natural"
Dice que lo asaltan “al menos, una vez por mes”. Y febrero arrancó mal. Dos motochorros lo redujeron el sábado en su panadería 60 y 155. Lo encañonaron y se llevaron la recaudación.
Lo que le pasa a este panadero de Los Hornos no es natural, pero lo toma como si lo fuera. Es que después de haber sido víctima de tantos robos bajo las más variadas modalidades, ya asume la situación como algo cotidiano o que forma parte del trabajo de cualquier comerciante platense, en particular de esa zona.

A esta altura de las circunstancias, el dueño de la panadería integra ese 75% de las víctimas de ilícitos que no recurren a la policía para exponer lo sucedido.

“Ya son tantos (los robos) que ni hago la denuncia. No tiene sentido, porque es una pérdida de tiempo. Tengo que estar horas en la comisaría, desatender el negocio y nunca pasa nada”, dijo el dueño de una panadería de 60 y 155, que por seguridad prefirió mantener su identidad en reserva.

Ahora, motochorros

El nuevo atraco sucedió el sábado a la tarde, cerca de las 18.

El comerciante salió del fondo para atender a dos supuestos clientes -que aparentaban ser menores de edad-, pero se encontró con una situación totalmente diferente.

A los pocos segundos uno de los dos pibes dejó bien en claro que no estaba allí para comprar nada: sacó un arma de fuego y le indicó a su víctima que no hiciera nada si quería salir ileso. Sin otra salida posible, el comerciante le hizo caso y mientras uno de los delincuentes hacía de campana, el otro se encargó de vaciar la caja registradora.

Una vez que obtuvieron el botín, los jóvenes salieron corriendo del negocio y huyeron en una moto de baja cilindrada. El panadero llamó al servicio de emergencia 911 y dio los detalles del hecho. Sin embargo, nada más se supo de los malvivientes, más allá de los rastrillajes realizados por efectivos de la comisaría Tercera de Los Hornos.

Resignado

“Esto que me pasó es algo que tomo como algo natural. Yo ya sé que una o dos veces al mes me van a asaltar, así que estoy preparado”, contó la víctima.

Con el correr de los años, cada vez fueron más violentos los hechos, dado que en una primera instancia se trató principalmente de escruches. “Me entraban de noche y de a poco fui clausurando los lugares por donde se metían. Primero cerré con chapa la puerta de escape y después tape una ventana con la heladera. Como (a los ladrones) cada vez les era más difícil entrar, ahora directamente vienen con ‘chumbo’ en mano y listo. Cualquier cosa que haga, me siguen robando”, expresó.

Historias de comerciantes atravesados por la inseguridad

Cada vez son más los negocios platenses que son protagonistas de la crónica roja por cuestiones vinculadas a la inseguridad: por la cantidad de robos que acumularon a lo largo de su historia; porque han sido asaltados varias veces en un brevísimo lapso de tiempo, o porque sus dueños decidieron cerrar, hartos de trabajar con miedo.

Hugo Beber, dueño de tres estaciones de servicio en 520 (en 119, 13 y 19), asegura acumular unos 250 robos en total.

Algo similar denunció la propietaria de una playa de 44 y 161, que anda por los mismos números.

Frente a situaciones así, en los últimos dos meses dos comerciantes tomaron la drástica decisión de bajar la persiana para siempre. A fines de diciembre, el dueño de un kiosco de 43 y 29 cerró tras la reiteración de robos a mano armada , cada vez más violentos. Lo mismo resolvió la dueña de un Bapro Pagos de 44 y 195 bis, en Olmos. Meses antes, idéntica resolución adoptaron los propietarios de una librería de 117 y 528, de una mercería de 7 entre 70 y 71 y de un kiosco de 26 y 76.

Otro caso llamativo fue el de un carnicero de 11 y 41, que el año pasado resolvió dormir en su local, para evitar los escruches nocturnos que lo dejaron al borde de la quiebra.

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