Residuos cloacales: de una fuente de contaminación a otra de energía

Hoy arrojados al río sin ningún tratamiento, los efluentes de La Plata podrían abastecer de electricidad a más de cinco mil hogares, sostiene un estudio
Cada año nuestra ciudad vuelca al Río de la Plata una cantidad de efluentes cloacales sin depurar del volumen de la laguna de Mar Chiquita. Compuesta por descargas de inodoros y otras aguas residuales de origen domiciliario, esa enorme fuente de contaminación encierra sin embargo también un potencial. Tanto es así que si en lugar de arrojarla directo al río se la sometiera a un simple proceso bioquímico podría obtenerse de ella energía suficiente para abastecer con electricidad a más cinco mil hogares.

La proyección económica de una planta de metanización de los residuos cloacales de La Plata da un balance positivo de medio millón de pesos anuales

Así lo sostiene al menos un estudio que no sólo determina por primera vez el potencial de metanización de La Plata, sino que además afirma su viabilidad económica. Realizado por una investigadora francesa a instancias de una organización ambientalista local, el estudio busca despertar consciencia sobre un recurso cada vez más valorado en el mundo como fuente de energía limpia.

La metanización, como algunos saben, es un proceso que promueve la degradación por microorganismos de distintos tipos de materias orgánicas en ambientes sin oxígeno. Se puede realizar a partir de residuos domiciliarios, estiércol bovino, restos de cosechas y efluentes cloacales, entre otros desechos. Cualquiera sea el caso, lo que se obtiene con él es un sustrato sólido que sirve de abono, pero también biogás.

Aunque casi sin desarrollo en Argentina, donde la única planta que realiza este proceso (la Depuradora Norte de Aysa) apenas produce biogás suficiente para consumo propio, la metanización se perfila en el mundo con una de las fuentes más interesantes de energía limpia para el futuro. De hecho, a lo largo de los últimos años y frente a la progresiva escasez de combustibles fósiles, cada vez más países europeos han venido incorporándola como una alternativa energética.

Pero la metanización, como señalan desde la Fundación Biosfera, sería para los platenses mucho más que energía limpia; "Es matar dos pájaros de un tiro", dicen en referencia a la posibilidad que reducir también esa laguna de Mar Chiquita compuesta por excrementos sin tratar que cada año arrojamos despreocupadamente al Río de la Plata.

"UN POTENCIAL MUY INTERESANTE"

A punto de graduarse de ingeniera agrónoma en la Ecole Nationale Supérieure de Toulouse, Pauline Camougrand llegó La Plata a principios de este año como parte del programa de pasantías de la Fundación Biosfera. Y en plan de aportar su experiencia al desarrollo ambiental de la Ciudad, se dedicó a investigar sobre un campo que a nivel local permanecía casi inexplorado: el del potencial de metanización nuestros efluentes cloacales.

Con ese propósito reunió durante meses datos sobre los efluentes urbanos de La Plata para volcarlos luego a una matriz de cálculo que le permitiera determinar cuánto biogás producirían según los parámetros de las depuradoras francesas. Producto de ese esfuerzo es un minucioso estudio de más de sesenta páginas que no sólo precisa por primera vez el potencial de metanización de la Ciudad sino que además confirma su viabilidad económica.

"Lo que pude determinar es que los efluentes de La Plata que hoy se vuelcan directo al Río podrían generar en principio una cantidad de biogás equivalente al consumo eléctrico de más de cinco mil hogares. Y digo en principio porque mis cálculos están hechos en base a los datos poblacionales del Censo 2001, los únicos disponibles cuando empecé el estudio, y entiendo que la cantidad de habitantes es hoy bastante mayor", aclara Pauline.

Por eso,"si consideramos que La Plata tiene al menos 574.369 habitantes (Censo 2001), que el 71,4% de ellos tiene acceso a la red cloacal y que cada habitante produce en promedio 290 litros de efluentes al día... la producción de residuos cloacales de la Ciudad supera los 43 millones de metros cúbicos al año", detalla.

"Si en lugar de arrojar esos efluentes directo al Río se los trata en una depuradora, lo que se obtiene son lodos primarios y secundarios con un potencial muy interesante -agrega-. Según la evaluación energética que he realizado, cada metro cúbico de estos lodos puede producir cuatro metros cúbicos de biogás compuesto en un 60% de metano. En consecuencia, La Plata podría producir más de 19.000 m3 de biogás al día, lo que equivale a unos 68 mil kilowats".

VARIABLES ECONOMICAS

Lo cierto es que el trabajo de Pauline va más allá de la mera determinación de un potencial desaprovechado para explorar además hasta qué punto sería rentable aprovecharlo. Para ello realizó el diagnóstico económico de una hipotética planta depuradora para La Plata, el cual analiza costos de construcción, mantenimiento y mano de obra.

"Si tomamos como referencia que los costos de construcción de este tipo de obras en Francia equivalen a unos 2 mil pesos argentinos por metro cúbico de biodigestor, una planta como la que requiere La Plata costaría cerca de 37 millones de pesos, tendría un costo de mantenimiento de casi 2 millones al año y demandaría una mano de obra de poco más de 2.200.000 pesos también por año", detalla Pauline.

Claro que esos números constituyen sólo la mitad del cálculo a tener en cuenta. Dado que la planta depuradora produciría a su vez unos 19.000 metros cúbicos de biogás diarios, lo que equivale a unos 68 mil kilowats, sus ingresos por producción de electricidad -a los valores actuales de mercado en la Provincia de Buenos Aires-, superarían los 7 millones de pesos al año. "La proyección da un balance positivo de medio millón de pesos anuales", señala la investigadora.

VENTAJAS ADICIONALES

Con todo, una planta de metanización basada en residuos cloacales que hoy sólo contaminan el Río "significaría para platenses mucho más que una eventual ganancia de medio millón de pesos al año", señalan desde la Fundación Biosfera, la impulsora del estudio.

"Si bien la metanización constituye de por sí una de las opciones más interesantes frente a la progresiva escasez de hidrocarburos, hacerla en base a residuos cloacales tendría en nuestro caso un enorme valor adicional. Y es que un momento en que empieza a faltar agua potable en el mundo, nosotros seguimos arruinando año tras año una de nuestras principales fuentes de ella, el Río de la Plata. De hecho, ya lo hemos arruinado a un punto en que el 70% del agua de la Ciudad proviene de pozos, porque la del Río resulta cada vez más cara de potabilizar", afirma Horacio de Beláustegui, presidente de la Fundación Biosfera.

Lo mismo señala la autora del estudio. "Tal vez (la cantidad de energía que se llegue a generar) no represente mucho en función de la población total de la Ciudad, pero yo creo que hay que pensarlo en dirección inversa; es decir, desde el ahorro energético que permite y todas las ventajas adicionales que trae", dice.

Si se considera que el proceso de metanización no sólo reduce en un 40% la cantidad inicial de lodos cloacales, sino que disminuye mediante su depuración los riesgos sanitarios que implican originalmente (bacterias coliformes, agentes patogénicos.), la primera de las ventajas de contar con una planta resulta bastante obvia: "Podríamos vivir mucho mejor", dicen en la Fundación Biosfera.

Sin embargo el balance no termina ahí. Sometiendo los residuos cloacales a un proceso de metanización también se evita emitir decenas de toneladas de dióxido de carbono por día a la atmósfera, se reducen los costos sanitarios por enfermedades asociadas a la contaminación del río, se economiza en el proceso de potabilización de agua y se abren nuevas fuentes de empleo.

EN AVANCE

Sólo en los últimas dos décadas se inauguraron en Europa más de tres mil instalaciones de metanización, en su mayoría depuradoras de residuos cloacales. El país que más aprovecha esta alternativa energética, Alemania, cubre ya el 10% de su demanda energética con biogás.

COMO ABONO

Aunque nuestra legislación prohibe usar los barros de depuradoras, ya que podrían contener metales pesados, su altísima carga de fósforo y nitrógeno los convierte en fertilizantes de gran poder. Ensayos con sorgo forrajero dieron rendimientos 50 veces superiores al de un campo común.

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