El último día del fin de semana largo, terminó de la peor manera posible para una familia oriunda de la villa San José, en Rawson.
Nicolás Zapata de 10 años había llegado junto a su familia al Loteo Santa Ana, en San Miguel y calle 6, con la intención de pasar un buen momento, pero todo cambió cuando el menor y su primo ingresaron a una finca de calle 6, entre San Miguel y Vidart.
Allí, encontró la muerte, cerca de las 17.30, cuando intentó mojarse la cara en un reservorio que servía para el riego de la finca. Nicolás cayó y el primo corrió en busca de su tío, Manuel Zapata de 50 años, quien al intentar salvarlo corrió con la misma suerte.
Según la policía, el reservorio tiene 100 metros de diámetro y entre 5 y 8 metros de profundidad con forma de embudo.
“En un primer momento, el encargado de la finca los corrió y los chicos se fueron, pero al rato volvieron y nadie los vio cuando ingresaron”, contó uno de los efectivos policiales que estaba en el lugar.
Teniendo en cuenta las medidas de seguridad que hay en el piletón (está cerrado por alambre de púa), para los investigadores fue una travesura de niños que terminó en desgracia.
En un primer momento, los efectivos de la Comisaría Ansilta buscaron el cuerpo de Nicolás, pero con el correr de los minutos un chico que estaba en el lugar también avisó que el papá, Manuel, se había tirado con la intención de salvarlo y nunca había regresado a la superficie.
Después de un arduo trabajo y ante la mirada de toda la familia que lloraba la pérdida, los bomberos, lograron sacar ambos cuerpos.
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