Por: Ricardo RoaUna de dos: o fue un despiste diplomático o hubo una decisión deliberada. Lo cierto es que el mismo día en que asumió Obama, Cristina Kirchner visitaba Cuba y condenaba el bloqueo norteamericano a la isla.
Pero Obama espera de los Castro un compromiso de que avanzarán en la recuperación de los valores democráticos y el respeto a los derechos humanos. Es lo que puede ayudarlo a juntar los 60 votos que no tiene y necesita en el Senado para cambiar la historia con Cuba.
La vigencia de los derechos humanos es acá una de las mayores banderas de los Kirchner. Y curiosamente la que envuelve también el conflicto con La Habana por la prohibición a la médica disidente Hilda Molina de venir a la Argentina a visitar a su familia.
Parte del mismo contraste con Estados Unidos es la segunda etapa del viaje de Cristina: el paso por Venezuela. Obama cuestionó a Chávez por su apoyo al terrorismo y lo acusó de haber impedido el progreso de Latinoamérica. Que Argentina no aparece en la pantalla del radar norteamericano no es novedad: ni figuraba en la gira que Obama candidato planeó por la región. No le vende nada clave ni tiene un conflicto con Washington. Se puede y se debe tener políticas independientes, no carnales. Y eso no choca, aunque suene obvio, con las relaciones más provechosas para el interés nacional.

Comentá la nota