Requieren elevación a juicio en la causa por estafa del Boston Continental

En 2007, desapareció sin dejar rastros la financiera “Boston Continental” que estafó a ahorristas misioneros y correntinos. En Posadas, la firma operó en una oficina céntrica. Por el caso hay siete imputados, de los cuales dos están detenidos: Marcelo Melgarejo y Hugo Omar Rotella, mientras que tres personas permanecen prófugas.

En su último desempeño como fiscal, Diego Núñez Huel formalizó el pasado viernes ante el Juzgado de Instrucción Nº 1 de la provincia de Corrientes, a cargo de Beatriz Agrasso de Caballero, el requerimiento de elevación a juicio de la causa Boston Continental, la financiera que estafó a casi 7.000 correntinos y ahorristas de otras provincias, entre ellos personas oriundas de la tierra colorada. El instrumento legal contempla 120 fojas.“A partir de ahora, la magistrada se abocará a estudiar el requerimiento, así como las partes involucradas, que también recibieron copias”, dijeron fuentes del caso.

De no haber objeciones y de encontrarse todo en orden, la jueza elevará el expediente a la Cámara del Crimen, que aún no se sabe si corresponderá a la Nº 1 o Nº 2. Pero ese trámite llevará tiempo, teniendo en cuenta además el receso invernal de julio.El fiscal Núñez Huel encuadró la situación de Marcelo Melgarejo y de Hugo Omar Rotella como jefe u organizadores de una asociación ilícita en concurso real, estafa y delito continuado.Es decir que ambos imputados están sindicados de ser los "cerebros" de la banda que estafó a entre cinco y siete mil ahorristas, de los que se habrían llevado unos 50 millones de pesos.

Por su parte, Aurelio Gómez, Rubén Paittoni y Manuel Romero están sindicados como miembros de la asociación ilícita en concurso real y delito de estafa como coautores. Y la abogada María del Carmen Montiel, como miembro de la asociación ilícita en concurso real y partícipe necesario.Además, Paula Andrea Breard, esposa de Melgarejo, enfrenta la imputación de encubrimiento.

El golpe a los ahorristas

El viernes 28 de diciembre de 2007 (Día de los Santos Inocentes), la financiera Boston Continental SA cerró sus puertas sin brindar explicaciones, más allá de un aviso impreso que decía: “Debido a que no se pudo solucionar el problema técnico del sistema, los vencimientos del día de la fecha serán reprogramados para el 7 de enero del 2008”. Entre los clientes, cuyos plazos de cobro empezaron a vencer, sobrevoló el fantasma de un timo millonario que los situaba en el papel de “estafados”. Pasados los 10 días de espera, llegó el momento prometido. El lunes 7 de enero, centenares de ahorristas se concentraron frente al local 50 de Junín 1463. Las puertas jamás se abrieron y unas siete mil personas confirmaron que sus prometedoras inversiones no volverían a sus manos. Hoy, el paradero del dinero sigue siendo una incógnita.

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