Requiere atención médica pero su familia se niega a que lo atiendan

Requiere atención médica pero su familia se niega a que lo atiendan

El menor tiene 5 años y los médicos hicieron todo lo posible para retenerlo y completar el tratamiento, en varias ocasiones. Su madre “no toma en serio” la medicina actual y le cerró sus puertas con tenacidad al sistema público de salud en Juárez. 

A pesar de la insistencia del personal de salud y una férrea búsqueda de acercamiento por medio de distintos canales de diálogo, una familia Wichi del oeste provincial cierra las puertas al sistema sanitario público y no permite el correcto desarrollo de las acciones de asistencia en salud a un niño de cinco años. “Es difícil porque no respetan las indicaciones médicas y demuestran falta de continuidad en el tratamiento”, explicaron desde el hospital de Ingeniero Juárez.

Ante esta situación y sumado a versiones malintencionadas que circulan en estas horas por las redes sociales, desde el hospital distrital de Ingeniero Juárez se brindaron aclaraciones y se aseguró que el niño “se encuentra siendo atendido y recibiendo diversos tratamientos médicos con las medicaciones correspondientes”.

“Se trata de un caso particular. Es un niño de la etnia Wichi que se encuentra siendo atendido y recibiendo diversos tratamientos médicos con la medicaciones correspondientes. Todo en nuestro hospital, debido a que desde que era muy pequeño padece un retardo madurativo”, explicó el médico Rafael Silva, coordinador del Distrito sanitario N° 1.

Según detalló el referente del sistema sanitario público, “por todo eso y sumado a un cuadro de enfermedades respiratorias que se le presentan (como bronquitis) y a un tratamiento especial que sigue para su recupero nutricional, el niño viene siendo atendido desde que nació en este mismo nosocomio en el año 2009”.

Acerca de la situación actual, Silva reveló que “ahora ya tiene cinco años el niño y muchas veces se hace difícil el abordaje de su caso, debido a cierta resistencia de la familia a respetar las indicaciones de los médicos y la falta de continuidad en el tratamiento, sobre todo en el último tiempo”.

“El chico vive con su madre, que alterna su estadía entre la casa de su padre (abuelo del menor) en el barrio Viejo de Juárez y la comunidad El Pirizal, situada a muchos kilómetros de distancia. Entonces van y vienen entre ambos domicilios, con toda la carga que esto genera en el estado de salud del niño y la falta de continuidad en los tratamientos”, añadió.

Como ejemplo de la discontinuidad del tratamiento y la desobediencia de la familia, Silva citó: “El año pasado el niño tenía bronquitis y la madre lo trajo al hospital. Entonces se lo atendió, se le dio los medicamentos y se le recomendó que lo vuelva a traer a las 72 horas; pero no volvieron. Lo mismo ocurrió este año, en marzo, donde se presentan en la guardia por una diarrea y se le indicó que regrese a las 48 horas; pero después de eso no volvieron más”.

“Es una situación particular, donde interfiere en demasía la conducta de la familia y este comportamiento afecta en gran medida la evolución del cuadro de salud de este niño, al punto de que no podemos tener plena seguridad de que sigue el tratamiento indicado por los profesionales médicos”, remarcó.

Abordaje completo

El menor en cuestión es paciente del nosocomio desde su nacimiento en abril de 2009, oportunidad en que tuvo un control de recién nacido normal con una curva de crecimiento y desarrollo acorde hasta los primeros cinco meses de vida. Luego, se presentaron los primeros problemas se salud ligados a un retraso madurativo, a su peso y a enfermedades respiratorias.

Debido a esto, en innumerables ocasiones fue atendido por pediatras, médicos clínicos y nutricionistas del hospital local. De igual modo, ha sido derivado mediante interconsultas al hospital de la Madre y el Niño de esta capital, lugar donde recibió consultas médicas en las especialidades de cardiología y neurología infantil con sus respectivos exámenes.

Asimismo, permaneció internado junto a su madre en el hospital de Ingeniero Juárez en varias ocasiones. Particularmente, el 30 octubre de 2014 quedó internado luego de ser recibido en la guardia junto a su progenitora, pero a las 48 horas, el 1 de noviembre, la misma madre decidió retirarse voluntariamente del hospital.

“Esa vez a pesar de que le explicamos lo que significa irse, los problemas que le puede ocasionar a su hijo, la madre firmó el alta voluntaria. Pero de igual modo se hizo lo posible y le dimos un tratamiento ambulatorio con los medicamentos para que tome en la casa; aunque esto no significa lo mismo que la vigilancia médica permanente del hospital”, recordó Silva.

Finalmente, el coordinador aseguró que “desde la salud pública se viene haciendo todo lo posible para que el niño reciba la mejor atención médica que le podamos brindar, teniendo en cuenta los problemas que genera la falta de compromiso de su familia y la indisciplina para seguir las indicaciones médicas”.

“Su madre retira del hospital un suplemento alimentario especial que toma el chico, que es la leche que necesita para su recupero nutricional. Cuando viene se le hace entrega, aunque no sabemos ciertamente si respeta la indicación que debe seguir”, agregó.

Familia

El abuelo del menor, Andrés Fermín, relató sobre el caso de su nieto que “siempre le llevamos con su madre al hospital para realizar las atenciones” donde “le dan todos los medicamentos para que tome”.

Acerca del abordaje interdisciplinario que recibe el menor, reveló que “lo atienden los médicos de este hospital y estuvo internado dos veces por enfermedad”.

De igual forma, reconoció que “le entregan a la mamá la leche que toma él; son esas latitas que vienen”, en referencia al suplemento dietario especial que recibe para el recupero nutricional del niño.

APS en comunidades

originarias

Por medio de una modalidad de salidas a terreno, se realizan de manera periódica y programada atención primaria de la salud (APS) en distintas comunidades, con mayor énfasis en las comunidades originarias y colonias rurales del oeste provincial.

Es una medida de inclusión consistente en visitas periódicas por parte de equipos interdisciplinarios integrados por médicos, enfermeros, odontólogos, obstetras, entre otros, a aquellos lugares como barrios u otros más alejados de los centros urbanos, como refuerzo de los recursos humanos locales.

Del mismo modo, en las comunidades ubicadas en las cercanías de los centros urbanos con mayor densidad habitacional, como Ingeniero Juárez, Las Lomitas, Ibarreta, entre otros, se trabaja directamente desde los hospitales distritales, cuyos profesionales son los encargados de llevar adelante la atención directamente en terreno como así también en el efector sanitario.

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