Repudio griego al leve apoyo moral que ofrece la UE

El primer ministro griego Georges Papandreu empieza a estar cansado. Tras pasarse la cumbre europea del jueves repitiendo a quien quisiera escucharle que Grecia se apretaría el cinturón y haría los deberes encomendados por la Comisión Europea para controlar la hemorragia de sus cuentas públicas, Papandreu estalló el viernes ante sus ministros.
El jefe del gobierno heleno criticó duramente a la UE, que el jueves se limitó a hacer una declaración política prometiendo rescatar a Grecia si fuera necesario. Según Papandreu, "ante un fenómeno sin precedentes en la zona euro, nos hemos convertido en cobayas en una batalla entre Europa y los mercados internacionales".

Papandreu considera que la UE "no ha entendido todavía la fuerza que tiene frente a los mercados internacionales" y que "a la lucha contra las impresiones y psicología de los mercados le falta por lo menos un poco de audacia".

"Grecia no es una superpotencia económica ni es capaz de dar esa batalla en solitario. Falta coordinación entre los diferentes órganos de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo. hay incluso divergencias en el seno de esos órganos", añadió.

Durante la cumbre del jueves, Papandreu se había felicitado porque sus socios europeos habían dado "una clara señal a los especuladores", pero sus declaraciones ante el consejo de ministros del viernes, difundidas en directo por las televisiones griegas, debilitan aún más el acuerdo político europeo aunque Papandreu las haya podido utilizar en clave interna para reforzar su imagen ante sus ciudadanos. Los griegos podrían haber visto el jueves en su primer ministro a un pedigüeño reclamando limosna ante sus primos ricos de Europa.

Papandreu también criticó duramente a su antecesor en el cargo, Konstantinos Karamanlis, bajo cuyo gobierno se falsificaron las cuentas públicas griegas para pasar las inspecciones de la Comisión Europea y evitar sanciones. A Papandreu no le queda otra que convencer a su población de que el plan de ajuste presentado en Bruselas es la única vía para salvar a Grecia del default. Los sindicatos ya le preparan una huelga general.

Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo -el órgano que reúne a los ministros de Economía de la zona euro- reconoció ayer que durante mucho tiempo no se ocuparon lo suficiente de la situación financiera griega y fue "un error medianamente grave", dijo al diario alemán Süddeutsche Zeitung.

"En el futuro vamos a interesarnos mucho más sobre la situación griega", añadió Juncker, que además aseguró que una salida griega de la Eurozona "tendría los efectos de un terremoto, incontrolable. Salir de la Eurozona sería el fin para Grecia".

En lo que podría ser un reconocimiento de las críticas de Papandreu, Juncker añadió que la política económica "debería estar más estrechamente coordinada en la zona euro".

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