En medio de un llamativo silencio oficial -Ejecutivo municipal, Concejo, INADI, entre otros organismos- la Comunidad Judía de Bariloche salió a repudiar las palabras ofensivas y discriminatorias del hijo del criminal nazi. “Ninguno de los 6 millones de judíos que fueron asesinados durante el Holocausto vivió hasta los 100 años, ni tuvo una vejez tan aceptable como la que tuvo su padre”, señalaron.
Priebke hijo se preguntó además “¿por qué (los judíos) siguen (molestando) con los tiempos de la guerra que terminó hace más de 60 años?, que se dejen de joder, son resentidos, rompen las bolas en el mundo desde antes de Cristo” (ver nota el link adjunto).
“Como seres humanos sensibles podemos comprender el dolor de un hijo ante el fallecimiento de su progenitor, sea quien fuere, pero no podemos aceptar ni entender que ni el Sr. Jorge ni su padre -quien fue juzgado y condenado por ser el responsable del asesinato de 335 personas en la masacre de las Fosas Ardeatinas- mostraran jamás señal alguna de arrepentimiento, sino más bien hasta un cierto orgullo por haber cumplido correctamente con aquella inhumana tarea que se le había encomendado”, planteó la Comunidad Judía a través de comunicado.
Cuestionó además que Priebke hijo considerara a su padre una “víctima” cuando “en realidad fue el brazo ejecutor de una orden aberrante, lo que lo convierte en responsable del hecho”.
“Queremos decirle al Sr. Priebke que ninguno de los 6 millones de judíos que fueron asesinados durante el Holocausto (con el que seguimos molestando, según manifiesta…), vivió hasta los 100 años, ni tuvo una vejez tan aceptable como la que tuvo su padre, con un arresto domiciliario suficientemente relajado que hasta le permitía salir en ocasiones de compras o a tomar café por su barrio, en Roma”, se detalla en el comunicado.
Y concluye afirmando que “con la firme convicción de que un mundo mejor es posible, esperamos de corazón, Sr. Priebke, que encuentre usted la paz interior necesaria para poder vivir en una comunidad que acepte al otro como a un igual, con sus similitudes y sus diferencias, y que todos podamos dejar a nuestros hijos un legado de tolerancia y respeto”.
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