Vecinos señalaron que la comuna en lugar de cortar los eucaliptos que estaban a la orilla del Lago, y que presentaban parte de su base quemada, debió tomar medidas para salvarlos y evitar que se sigan dañando. Por otra parte, para evitar que sigan los daños proponen la instalación de parrillas y de fogones.
Una vecina acercó un escrito a este diario explicando que "el 21 del corriente mes, un grupo de tandilenses se expresaron sobre el cuidado de los añosos eucaliptos ubicados en la orilla del lago (a la izquierda del murallón, del lado que está el monumento al Fundidor). Dichos árboles presentaban gran parte de su tronco quemado debido al accionar de personas que, aprovechando el reparo, encienden el fuego para el asadito que vendrá antes o después de la pesca".
La nota, agrega que "dichos ejemplares mostraban grandes cavernas, con el consiguiente peligro para los acampantes. Por eso, en su momento se le sugirió al municipio la implementación de técnicas valederas que le dieran a los árboles la oportunidad de vivir. Cual no sería el estupor cuando en su recorrido habitual por el bonito paseo del Lago, los vecinos pudieron comprobar que los eucaliptos habían sido talados, habían desaparecido del lugar, les habían quitado esa posibilidad de vivir".
Se indica que "era más sencillo eliminarlos que ayudarlos a pelear para sobrevivir, a desarrollarse, a dar sombra, a ofrecer el mismo equilibrio y armonía al lugar donde crecían. Seguro, los responsables habrán dicho: muerto el perro, muerta la rabia. Pero no se detuvieron antes a pensar en el valor que tienen esos árboles, en lo que significa cada uno de ellos. No recurrieron a preguntar cuál podría ser la técnica que los proteja u los mantuviera de pie, sino que la solución para ellos fue la tala".
"Nada más cierto que la ley del facilismo que impera en este momento, algo lamentable. Los grandes claros que se abren como enormes galerías y los troncos hachados, lastimados, heridos, dan clara cuenta de ellos que es sinónimo de desidia, inoperancia y destrucción", agrega la nota.
Por último, a modo de sugerencia, una de las vecinas propone "la posibilidad de instalar algunas parrillas, o fogones, para la práctica del asadito. De esa manera, no se continuarán destruyendo los árboles y se mejoraría el espacio público. También sería útil colocar bancos y tarros de residuos para quienes deseen descansar a orilla del Lago, con la correspondiente señalización y con indicaciones de como conservar y cuidar el lugar. En definitiva: hay que educar al soberano".
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