La comisión policial que lo capturó lo redujo en la calle, cuando salía de su vivienda en compañía de su pareja y de una criatura de un mes y medio de vida. Viajaba semanalmente hacia la Capital Federal
“El Indio”, un ex carapintada, fue sorprendido por los policías federales de Río Cuarto y de Interpol cuando caminaba cruzando la calle con destino a su casa, que compartía con su pareja de nacionalidad paraguaya y una criatura de sólo 45 días.
Cuando lo interceptaron los policías “no se resistió ni tuvo oportunidad de hacerlo”, dijeron fuentes seguras. El hecho de que estuviera con su mujer y el bebé contribuyó a que no se fugara.
Castillo, de 58 años, fue apresado por orden de un juez federal de La Plata, Arnaldo Corazza, acusado de delitos de lesa humanidad.
La detención fue solicitada por la Unidad Fiscal Federal de La Plata, que componen los fiscales Rodolfo Marcelo Molina y Hernán Schapiro, quienes acusaron a Castillo del secuestro y homicidio del estudiante universitario y militante de la Juventud Peronista Leonardo Guillermo Miceli.
El exhorto de la Justicia platense fue tramitado por el juez federal de Córdoba Ricardo Bustos Fierro, que mandó a Castillo a la prisión cordobesa de Bouwer y también dejó detenida a la mujer que lo acompañaba, de nacionalidad paraguaya y con un pedido de detención por supuesto tráfico de drogas.
Castillo, su mujer y su hijo fueron trasladados inicialmente hasta Río Cuarto y quedaron alojados en las celdas de la delegación de la Policía Federal.
El prófugo habría mencionado que semanalmente viajaba hacia Buenos Aires y que había cambiado de identidad. “Vivía como un vecino más. Se sentía seguro. Vestía de sport y quiso llegar a su auto. Se lo notó sorprendido pero luego terminó admitiendo suverdadera identidad”, confió una fuente.
En la villa serrana pocos lo habían tratado y no había despertado sospechas. “Castillo estaba tranquilo, si bien estaba prófugo, se mostraba seguro”, se agregó.
Con una fuerte custodia, se lo trasladó detenido a Córdoba.
Denuncia de un testigo
La orden de captura surgió luego de que un testigo lo mencionara directamente como integrante de un grupo de tareas parapolicial que se llevó y asesinó a un estudiante.
“El Indio”, que se iniciara en la agrupación ultranacionalista Concentración Nacional Universitaria (CNU), es también investigado en el marco de una causa por el secuestro y asesinato del jefe del sindicato de trabajadores del Hipódromo de La Plata, perpetrado poco antes del golpe militar.
El pedido de la detención fue solicitada a Interpol ya que también se lo requiere en Paraguay, donde habría entrenado a grupos de paramilitares.
La orden de detención partió a fines de diciembre del 2010 de manos del juez federal de La Plata Arnaldo Corazza, luego de que la esposa de una víctima declarara en ese expediente que el acusado era el mismo que había secuestrado al sindicalista.
La causa está caratulada “Domínguez Silvia Ester S/ denuncia”, en la que se investiga el secuestro y homicidio del secretario general del gremio de trabajadores del Hipódromo de La Plata, Carlos Antonio Domínguez, perpetrado el 12 de febrero de 1976.
En diciembre de 2010 la esposa del entonces estudiante Miceli, Ana María Bossio, se presentó ante el juez y contó que su esposo había sido asesinado luego de ser secuestrado el 20 de abril de 1976, por un grupo de tareas que integraba, entre otros, “El Indio” Castillo.
Fue así como el homicidio de Leonardo Guillermo Miceli se adosó a la investigación que iba por cuerda separada a la de Domínguez.
El sindicalista Domínguez estaba enfrentado por entonces con el gobernador Carlos Calabró, de quien recibió una amenaza de muerte. La discusión tuvo origen en un reclamo laboral para beneficiar a los trabajadores del hipódromo de La Plata.
Domínguez fue secuestrado de su casa por un comando paramilitar de la CNU poco antes del inicio del golpe militar y su cadáver fue hallado fusilado con cuarenta impactos de bala en un camino que lleva a Punta Lara.
El caso comenzó a ser investigado, pero a las pocas semanas, con el golpe militar quedó archivado.
En abril de 1976, pocos días después de que Miceli fuera secuestrado, “El Indio” Castillo fue detenido por robos a mano armada y secuestro. Por entonces la banda paramilitar que integraba se había tornado inmanejable. Tras unas semanas en prisión, Castillo recuperó la libertad y se integró a grupos de tareas formados por miembros de la Policía Bonaerense, hasta que en 1982 cayó detenido nuevamente acusado de robo.
Una de las pruebas clave para imputarlo en el secuestro y asesinato de Domínguez surgió de un allanamiento a la casa de Castillo donde estaba la máquina de escribir del sindicalista.
Leonardo Guillermo Miceli fue secuestrado delante de su familia en su casa de La Plata el 20 de abril de 1976 por miembros de la CNU. Su cuerpo apareció un mes después en el cementerio de Avellaneda y se lo identificó años después con una prueba de ADN.
Historial de muerte
Entre otros hechos, Castillo fue acusado por Lilian Rodríguez, viuda de Eduardo Fromigué, de haber integrado la banda de Aníbal Gordon que en 1975 asesinó a su esposo y a otras dos personas, Juan Carlos Acosta y Graciela Chej Muse, en Florencio Varela.
“El Indio” había participado antes en forma activa de la Masacre de Ezeiza y también fue acusado por Pablo Díaz de ser uno de los secuestradores de La Noche de los Lápices.
Con la llegada de la democracia, Carlos Castillo se unió a Aldo Rico. Apareció con el rango de capitán y fue carapintada en Semana Santa.
Acompañó a Rico en los alzamientos carapintadas y en 1991 lo detuvieroncon un arsenal a dos cuadras de la quinta presidencial de Olivos.
Se lo sospecha de haber participado en el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (Amia) y lo acusaron de haber intentado matar al intendente de Monte Caseros, Corrientes, quien lo denunció por organizar desde esa ciudad, y con otros miembros del Modin, el contrabando de armas, drogas y combustibles a Paraguay.
En 1995 baleó a unos jóvenes frente al bar El Estudio, en La Plata, porque estaban escuchando música con volumen alto cerca de su ventana. Los baleó y huyó en un auto con chapa del Congreso nacional.
Castillo fue el primer represor de La Plata escrachado por la agrupación HIJOS a finales de los 90.
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