Un grupo de jóvenes reclamaba por el valor del transporte y los gastos para el Mundial.
Eran poco más de 300 muchachos y chicas, pero las fuerzas de seguridad regaron la protesta de bombas lacrimógenas y balas de goma. Los manifestantes se acercaron al nuevos estadio mundialista de la capital carioca con las mismas demandas planteadas por los movimientos de San Pablo y de Brasilia: la reducción del precio del boleto en el transporte público y un límite a los gastos del gobierno federal en las copas futbolísticas. Los enfrentamientos ocurrieron sin que mediara ninguna agresión por parte de esa masa juvenil. Los soldados del Batallón de Choque se abalanzaron sin miramientos sobre las personas, con el mismo esquema de acción utilizados en la capital paulista y en el distrito federal. Varios de los jóvenes, en su mayoría estudiantes, salieron con heridas por los proyectiles de goma, aquellos que la policía afirma que no son letales. El momento más complicado fue cuando las tropas policiales dispararon gases hacia el interior del parque, donde paseaban familias con chicos pequeños. “Fue un momento desesperante porque los chiquitos lloraban” relataban los padres.
Hoy se programa en San Pablo la mayor marcha realizada hasta ahora. Se afirma que ya confirmaron la participación a través de las redes sociales más de 100.000 personas.
El secretario de Seguridad Pública del gobierno paulista, Fernando Grella Vieira, afirmó ayer en una conferencia de prensa, que no habrá represión. “Sabemos que la gran mayoría de quienes están yendo a las calles quieren solo expresar su opinión de manera pacífica” declaró. Después de la acción policial del jueves pasado, el gobernador Geraldo Alckmin entendió que lo mejor es no utilizar la fuerza, debido a las críticas por la represió. “Creemos que no serán necesario”, evaluó Grella Vieira. Prometió además que nadie será detenido por portar vinagre. Empapados con ese aderezo, los pañuelos protegen de los efectos de los gases. Alckmin, un político del Partido Socialdemócrata, quien aspira a su reelección el próximo año, teme el efecto boomerang de la represión indiscriminada.
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