Estudiantes y Gimnasia igualaron 1-1 en el primer partido amistoso del verano en Mar del Plata. Ambos goles de penal, en el amanecer de cada uno de los tiempos: Licht, para el Lobo, y Carrillo, para el Pincha.
El partido se entregó en emociones pero no así en buen juego. Se nota que ambos están en proceso de preparación y todavía tiene que hacer ajustes desde lo futbolístico. Por cada lado, el cotejo dejó señales de preocupación. En Gimnasia la lesión de Omar Posuo y en Estudiantes la expulsión de Israel Damonte que no podrá estar en la revancha a jugarse el domingo entrante.
Gimnasia se lo llevó por delante a Estudiantes en el arranque del partido. Tal es así, que esa intensidad le alcanzó al Lobo para ponerse arriba del marcador. Desde el minuto, Matías García llegó posición de gol luego de un centro pasado de Gastón Díaz que el “Caco” cabeceó por arriba del travesaño.
Estudiantes respondió tibio con una escapada de Carlos Auzqui que terminó en córner desde la derecha. Pero la ejecución fue tan mala que generó el terreno propicio para la contra del Lobo y la jugada que terminaría en penal.
A los 3, Lucas Licht corrió más de 40 metros con la pelota y sin resistencia. La cedió para José Erick Correa que sacó un remate potente que exigió a Rulli. El arquero del Pincha respondió mal, con un rebote demasiado largo que encontró a Facundo Pereyra y obligó al arquero a derribarlo.
Polémicas mediantes (por la supuesta posición de adelanto de tres jugadores del mens sana en la contra), Lucas Licht ejecutó con categoría un minuto más tarde. El lateral la acarició rumbo al palo izquierdo de Rulli que se jugó a la dirección contraria.
Con la ventaja, Gimnasia le trasladó todos los problemas a Estudiantes. Y allí, se notó la falta de un patrón de juego del equipo de Mauricio Pellegrino. Joaquín Correa redundó en errores y no tuvo la compañía necesaria de Román Martínez en la generación de juego. Las apariciones esporádicas de Carlos Auzqui y Franco Jara tampoco alcanzaron. La solución fue en realidad un problema: el albirrojo abusó del pelotazo. Tal es así, que por momentos los armadores fueron Desábato y Jonatan Schunke.
Por las bandas y por el centro, el negocio fue de Gimnasia. Gastón Díaz le ganó fácil a Correa mientras que García no tuvo problemas para superar a Mauricio Rosales. Y en el medio, Pouso y Mussis le ganaron la pulseada a Gil Romero y Martínez. A eso, se le sumó la inseguridad defensiva de ambos, único lugar donde el Pincha pudo emparejar las acciones.
Estudiantes tuvo la más clara a los 32 minutos cuando luego de un tiro libre y varios rebotes, Gil Romero sacó un remate mordido que obligó a Fernando Monetti a enviar la pelota al córner.
La intensidad que imprimió Gimnasia en el primer tiempo mermó a partir de los 30, tanto que perdió a uno de sus baluartes por lesión. Omar Pouso se fue con una molestia muscular a los 40 minutos. Dardo Miloc lo reemplazó en el tiempo que restó.
El turno del Pincha. Durante el segundo tiempo, al menos en el comienzo, la ecuación se invirtió. Estudiantes entró con mayor ímpetu ante un Gimnasia adormecido. Y al minuto, esto quedó demostrado. Un centro de Joaquín Correa encontró a soledad a Desábato que cabeceó y encontró la mano de Juan Carlos Blengio. Maglio no dudó y sancionó penal.
A los dos minutos, Guido Carrillo ejecutó casi igual que su rival: suave a un palo mientras que Monetti se jugó hacia el otro. El empate le dio justicia al trámite del partido, mucho más por lo visto en el final de la primera etapa.
Hasta los 20 minutos, el partido se jugó bajo el pulso de Estudiantes. Creció en el medio campo y eso se notó en la participación de sus delanteros. Gil Romero le ganó la pulseada a Mussis y Román se soltó. Esto hizo que el Pincha creciera. De todas maneras, no pudo plasmar ese dominio en situaciones de peligro.
El mal llamado folklore del fútbol se manifestó a los 13 minutos cuando el partido fue detenido por la ostentación de los hinchas de Gimnasia de una bandera de Estudiantes. Recién a los 16 se reanudó el juego.
Gimnasia equilibró las acciones desde los 20. A los 22 con un remate de Erik Correa que contuvo Rulli luego de un mal rechazo de Schunke. Y al minuto, con un intento de Licht que trató de sorprender de emboquillada a Rulli pero el arquero controló sin problemas.
De los 24 y hasta los 35, el Pincha generó tres situaciones para llevarse el partido. Primero con un centro de Rosales que pellizcó Carrillo y cruzó el área para control de Monetti. Luego, otro envío desde las bandas, pero esta vez de Silva que el delantero de Magdalena cabeceó y Barsottini salvó en la línea. Y al final, con un remate en el palo de Gil Romero que remató en la puerta del área chica y en el rebote Patricio Rodríguez la envió por arriba.
La tónica de los cuatro cambios desdibujó un poco el planteo inicial de ambos equipos. Troglio se ajustó mucho más a su idea que Pellegrino. El DT albirrojo terminó el partido sin delanteros.
Para los registros negativos quedará la violenta entrada y la merecida roja de Israel Damonte. El volante apenas jugó un puñado de minutos ya que se fue expulsado a los 38 por un foul violento a Mussis.
Se extinguió así un partido que tuvo a la intensidad como denominador común. Ambos están lejos del ideal que pretenden para el arranque de la temporada. Estudiantes sigue en la búsqueda de la identidad futbolística. Gimnasia va en el camino de afianzar su impronta para dar el salto de calidad que pide su gente. El domingo que viene, la prueba final para ambos, cuando se vuelvan a ver las caras.

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