Renzo volvió a la lista de espera del Incucai: su corazón “no arranca”

Renzo volvió a la lista de espera del Incucai: su corazón “no arranca”
El órgano que recibió no se adapta a su cuerpo. Pero el chico de 2 años sigue luchando.
Ocho meses de espera. Catorce horas de operación. Una semana aguardando una reacción positiva. Pero el corazón que recibió Renzo en un trasplante no se está llevando demasiado bien con su cuerpito de 2 años y por eso el Incucai volvió a inscribirlo en su lista de espera.

" El corazón no se está adaptando muy bien al cuerpo de Renzo. Le cuesta latir como debería. El corazón trasplantado no late con la fuerza que Renzo necesita”, explicó ayer a Clarín Belén Ramos, la mamá del chiquito, que está internado en el hospital Garrahan.

“Lo volvieron a conectar al ECMO. Y los médicos van a esperar hasta el lunes para probar de sacar el ECMO para ver cómo reacciona el corazón solo”, detalló Belén.

Para que se entienda, el ECMO (Oxigenación con Membrana Extracorpórea) es una técnica especial que permite dar un tiempo para que un corazón o pulmón enfermo descanse y mejore mientras se realiza la circulación de su sangre a través de una bomba y pulmón artificial (oxigenador de Membrana) para que mejore la entrega de oxígeno a los tejidos.

“Les pido más plegarias que nunca. El corazón de Renzo no está reaccionando como se espera. Y ya está inscripto para un re-trasplante”, escribió en su cuenta de Facebook el papá, Haroldo Antonelli. La familia es de Corrientes, pero sus padres no se mueven del hospital de niños porteño.

Además, la cuenta de Facebook “Un corazón para Renzo”, ayer volvió a llenarse de mensajes de aliento y fuerza para los papás de este chiquito. “Nuestro capitán necesita un nuevo corazón”... Y así.

Renzo recibió hace una semana un corazón que esperaba desde octubre del año pasado, ya que desde que nació sufre una enfermedad cardíaca que le impidió que su corazón se desarrollara correctamente: su músculo cardíaco nunca tuvo fuerza para bombear sangre y oxigenar el resto del cuerpo. Después de varios meses de espera llegó el corazón. El trasplante salió bien, pero el después no está saliendo como se esperaba. Un nuevo trasplante es lo recomendado.

“Hay que tener paciencia. Tenemos que esperar y seguir rezando, otra vez”, dijo ayer su mamá.

“Donar un órgano es el gesto más solidario y más desprendido de una sociedad”, opinó en una entrevista Horacio Vogelfang, cirujano Cardiovascular Infantil, y jefe de Servicio de Trasplante Cardíaco del Hospital Garrahan de Buenos Aires. En otra nota reciente, a propósito del Día Nacional de la Donación de Organos, un especialista le aseguró a Clarín que los padres de los niños más pequeños son los primeros en aceptar la donación de los órganos de sus hijos: “Un alivio en medio de la tragedia. La posibilidad de ayudar a otros padres que también están atravesando una situación dramática”.

Ahora los papás de Renzo esperan un nuevo corazón, un gran gesto de otros padres en medio del más inmenso dolor.

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