Renzo sigue peleando. Tras el paro cardíaco que sufrió el jueves a la madrugada, vive horas clave en su recuperación. Su cuadro es “delicado”, dijo su abuela Patricia Leguiza, que habló de las “ganas de vivir” de su nietito.
“Volvimos para atrás –dijo la abuela a los medios en la puerta del Garrahan–. Está delicado. Todo venía perfecto, empezó a comer, a tomar agua, a jugar, habló con su papá tres horas antes del paro, y gracias al trabajo de un enfermero y los médicos que estuvieron al instante se lo pudo reanimar”.
Jorge, su marido –el papá de Belén Ramos, la mamá de Renzo- contó que se descartó que el episodio sufrido por el chiquito se haya debido a un rechazo del órgano.
Su corazón nunca funcionó bien: antes de nacer ya le habían diagnosticado una miocardiopatía. Esperó ocho meses la llegada del órgano y desde octubre estaba conectado a un corazón artificial.
“Nos quedan las oraciones, la misericordia de Dios y la voluntad de Renzo, que tiene muchas ganas de vivir. Antes era minuto a minuto, ahora es segundo a segundo, Renzo es un leoncito, el hijo de todo el país”, dijo su abuela llorando.
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