El doctor Eudardo Saire Galante presentó su dimisión ante las quejas de los distintos sectores de jubilados que le reclamaban la falta de cobertura y prestación de los servicios de salud y complementarios en la obra social.
Este es el triste corolario de quien llegó como el salvador para normalizar una anterior gestión, que la comandaba Olga Fernández, la que se fue, curiosamente, también acosada por el reclamo de los pasivos.
La determinación de Saire Galante de modificar la forma de prestar los servicios de salud a los jubilados y pensionados en Tucumán, fue uno de los grandes inconvenientes que no le supo encontrar una salida clara.
El cambio de los prestadores de salud, rescindir el contrato con el Colegio Médico y rubricar otro con Clínicas y Sanatorios, dejó a muchos pasivos casi sin cobertura de salud, puesto que el nuevo prestador llegaba con una nueva forma de brindar los servicios.
Así se pudo ver a muchos beneficiarios deambular de un lado para el otro para poder conocer quién era su médico de cabecera, pues el nuevo esquema los redistribuía por distintos puntos de la provincia sin que se tuviera en cuenta el estado de salud de los pasivos, ni mucho menos los tratamientos que estos ya venía cumpliendo. Era todo empezar de nuevo.
En el año y medio que Saire Galante estuvo al frente de la obra social tuvo que soportar, fundamentalmente por el cambio prestacional, no pocas críticas, las que se fueron prolongando con constantes protestas, agudizándose en los últimos días con cortes de calles por parte de los pasivos.
Sin pena ni gloria, se podría decir del paso del hoy ex funcionario de PAMI, quién deberá estar presente hoy cuando lleguen los funcionarios de Buenos Aires para hacer una auditoria y poner en funciones a su reemplazante
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