Renunció el primer ministro y Túnez enfrenta una nueva crisis política

Después de más de dos semanas de violentas y masivas protestas, el primer ministro tunecino Hamadi Jebali decidió renunciar a su cargo. Lo hizo jaqueado por el fracaso de su iniciativa de formar un gobierno de tecnócratas para salir de la peor crisis que afronta Túnez desde la revolución.

“Prometí y aseguré que en caso de que fracasara mi iniciativa, renunciaría a la jefatura del gobierno, y eso es lo que he hecho”, dijo a los periodistas luego de entrevistarse con el presidente Moncef Marzuki. El dirigente había asumido el cargo en diciembre de 2011 y desde ese momento intentó sin éxito combatir la aguda crisis socioeconómica que sufre el país. Pero entró en conflicto con su propio partido, el islamista Ennahda, al proponer un gabinete de tecnócratas el pasado 6 de febrero, tras el asesinato del opositor de izquierda Chokri Belaid, hecho que desencadenó una masiva revuelta.

“Hay una fuerte decepción.

Nuestro pueblo está decepcionado por su clase política, hay que restaurar la confianza”, dijo el premier saliente. Después de venirse abajo la idea de Jebali, varios partidos consideraron posible un compromiso en torno a un gobierno que combine a tecnócratas con personalidades políticas. El objetivo, en cualquier caso, es pacificar la situación, muy tensa desde el asesinato del opositor Belaid, y crear las condiciones para organizar elecciones. Sin embargo, las divergencias siguen siendo profundas.

El grueso de la oposición y los aliados laicos de Ennahda insisten en que se confíen a personalidades independientes ministerios como Interior, Justicia o Finanzas, lo que suscita muchas reticencias entre los islamistas. Además de la división política, Túnez sufre una severa frustración social alimentada por la miseria y el desempleo, que a menudo provocan violentas reacciones populares.

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