Tres jóvenes que tienen una escuela de remo en Tigre recorrieron por ríos y mar el territorio Argentino, para cumplir con un fin solidario
A puro remo y esfuerzo, Luis y Agustín García Albarido, junto a Diego Lamas concretaron el recorrido con geografías tan disímiles como las que se pueden encontrar a lo largo de la Argentina.
APAER
El sueño cumplido tiene como agregado la recolección de material para ser entregado en escuelas rurales de Formosa por intermedio de la Asociación de Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales.
El viaje fue relatado de punta a punta en un blog. El 19 de abril comenzaron en La Quiaca, y luego de nueve meses arribaron "al fin del mundo".
El Canal de Beagle los recibió con mal tiempo: "en el canal el viento sopla en contra si uno va hacia Ushuaia" relataban ya en sus últimas paladas, pero no se preocupaban porque el paisaje justificaba hacer paradas frecuentes y descansar en cada playa austral.
El recibimiento fue grande y varios medios de la zona se hicieron eco de la epopeya que habían preparado durante más de dos años, y que los mantuvo lejos de su trabajo por un largo período. Sólo los primeros 650 kilómetros los hicieron en bicicleta, el resto fue todo por agua.
Sorpresas
"El capitán del guardacostas 151 Nahuel Huapi me llama por la radio dándome aviso de una sorpresa. Me junté con los chicos y de repente pasacalle en mano arriba del guardacostas estaba toda la familia, camarógrafos y amigos" escribió emocionado Agustín García Albarido, sobre los metros finales a los que se sumaron más amigos, embarcaciones y hasta autoridades.
En otro tramo de la bitácora digital (www.decaralviento.com.ar) anotaron que "está lleno de castores morfando Lengas y matando bosques enteros", marcando su preocupación por el medio ambiente. Su conciencia hizo que otro de sus esfuerzos fuera no dejar rastros de su paso y acampe.
Seguramente extenuados, los tres jóvenes que pudieron gritar "Misión cumplida" en Usuhaia, ahora sólo piensan en "encarar para el norte y llevar todas las donaciones que hemos juntado para las escuelas de Formosa".
Allí podrán contar mil historias, como el encuentro con una ballena o las "vacas salvajes con cuernos enormes y otro pelaje, más peludas" que se encontraron en una estancia abandonada en Caleta Policarpo y definieron como "asados caminando". Y otra vez los recibirán con los brazos abiertos.

Comentá la nota