Un remisero devolvió 4 mil pesos que olvidó un jubilado

Un remisero devolvió 4 mil pesos que olvidó un jubilado
Un chofer y una historia que invita a pensar que las buenas costumbres siguen vigentes. El abuelo había cobrado su jubilación y la dejó en el asiento del coche.

Yo pensé que ya no quedaba gente honesta”, dijo Eusebio, un abuelo de 82 años que olvidó el dinero de su jubilación en el asiento de un remise y que horas más tarde le fue devuelto por quien conducía el coche.

El hecho sucedió cuando Eusebio Escudero cobró su jubilación en la sucursal del Banco Nación, y se disponía a pagar parte de unos arreglos en una tapicería. “Tomé un taxi para ir al tapicero, bajé y caminé un poco hasta que advertí que había olvidado mi cartera con los cuatro mil pesos de jubilación, la tarjeta de cobro y todos mis documentos. Pensé que no los recuperaba más”, explicó el hombre.

Tan real fue esa sensación de que todo estaba perdido, que incluso regresó al Banco para explicarle al gerente de la sucursal lo que le había sucedido y que le bloqueara las cuentas para inhabilitar la tarjeta de débito y la caja de ahorro. Eusebio no sabía que ese día que había comenzado de la peor manera, iba a culminar con una sonrisa en su rostro, con la sensación de que “aún quedan buenas personas”, y que se las puede encontrar en cualquier lugar, o en un remise a la vuelta de la esquina.

Raúl Ángel Romero tiene 54 años, desde hace siete años es remisero de la agencia "El Puma" de Villa Mercedes, y es el protagonista principal de esta historia que está plagada de honradez, convicciones y buenas costumbres.

“Esa mañana recorría las calles como siempre, hasta que una persona me hizo señas, abordó el auto y me pidió que lo traslade unas cuadras en la zona céntrica. Bajó y yo seguí buscando nuevos clientes, hasta que advertí en el asiento trasero la presencia de un maletín o cartera negra que obviamente se había olvidado este hombre”, recordó Romero. De allí en más comenzaría, de parte del remisero y el jefe de la agencia, una jornada intensa de búsqueda incansable del dueño de ese maletín.

“No nos quedó otra que abrirlo para tratar de encontrar algún dato, algún teléfono o nombre que nos permitiera ubicar al propietario”, relata Raúl. Fue en ese momento, al abrir el sobre que encontró el dinero. “Había un fajo de billetes de cien pesos, agarrados con una gomita, ni los conté; sólo me puse a pensar en la preocupación que debía tener quien había perdido esa plata”.

Entre las pertenencias encontraron una dirección que llevó al dueño de la remisería a indagar en el barrio 960 viviendas, pero fue en vano ya que don Eusebio se había mudado de allí una semana antes. Alguien del lugar aportó una probable dirección sobre el nuevo domicilio del anciano y la historia se encaminó hacia el final feliz.

“Esa tardecita, vino un hombre, me dijo que era de una remisería y me preguntó si no había extraviado algo; en ese momento me volvió el alma al cuerpo” recuerda Eusebio. Luego de varias horas de intensa búsqueda, Sergio, el propietario de la agencia, y Raúl, habían encontrado al dueño del pequeño maletín y el dinero.

“Hice lo que debía hacer, devolví lo que no me pertenecía. Eso es lo que me enseñaron mis padres, y lo que yo le enseño a mis hijos. Nunca pensé en otra cosa que no fuera en devolver el dinero a ese pobre hombre”, manifestó el remisero.

El jubilado aportó un detalle más que lo sorprendió sobre este conductor que es un ejemplo. "Como recompensa sólo pude ofrecerle doscientos pesos, pero tuve que insistirle varias veces ya que me decía que era mucho dinero, y el sólo había hecho lo correcto", evocó con una sonrisa don Eusebio.

“Día a día deberíamos tratar de actuar mejor, para sentirnos mejor. Hay que levantarse todos los días con buena predisposición para afrontar las cosas y actuar bien para que a la noche uno pueda dormir tranquilo”, concluyó el remisero que se gana la vida manejando su VW Suran doce horas por día, en las calles mercedinas.

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