Con pena y sin gloria la Justicia le dará punto final a la historia de Transportes Aéreos Neuquinos (TAN), la empresa que cruzó los cielos regionales, nacionales e internacionales.
La quiebra de la empresa, según se informó en el último boletín oficial, contempla vender al mejor postor y sin base los fuselajes de los aviones Turbocommander 691 B y un Fairchild Metro III.
Las aeronaves cuyas matrículas fueron dadas de baja carecen de motores, hélices, bombas, y de otros elementos, por lo que solo se los puede considerar como chatarra.
En otros de los lotes, también se rematarán repuestos de aeronave, sin documentación que las habilite como tal, por tanto deben ser considerados como chatarra y se aclara que dichos elementos no pueden ser devueltos al servicio.
También saldrán a la venta lo que queda de un tractor viñatero Massey Ferguson, inoperativo, con elementos faltantes como alternador, batería, burro, tanque de combustibles, un equipo para desagote de baño con elementos faltantes, escaleras, un GPU inoperativo, muebles varios y una balanza para equipaje fuera de servicio entre otros restos.
La empresa aérea estatal fue privatizada durante la gestión de Jorge Sobisch. Luego, Sobisch tomó la decisión de que el Estado neuquino compre las acciones de la aerolínea que estaban en manos del sector privado, poco antes de terminar su último mandato.
A través del decreto 2123 del 22 de noviembre del 2007, El Ejecutivo provincial aprobó el contrato de compraventa de acciones de Sociedad Anónima suscripto una semana antes entre la provincia del Neuquén y Vuelos del Sur S.A.
Esta empresa había adquirido el 100 % de las acciones clase “B” de TAN S.A. que se encontraban en propiedad de Aeroregional SA.
El objetivo del gobierno en esos momentos era poner en marcha una aerolínea neuquina, sobre la base de TAN S.A. reflotando las rutas autorizadas a dicha empresa.
Si bien Vuelos del Sur S.A. vendió, cedió y transfirió a la provincia todas las autorizaciones y concesiones para la prestación de servicios de transporte aéreo de las que dicha sociedad TAN S.A. era titular, las concesiones de rutas otorgadas a la empresa para la explotación de servicios de transporte aerocomercial no se encontraban vigentes, careciendo además del certificado de explotador de servicios aéreos (C.E.S.A.).
El C.E.S.A. es el documento básico que habilita a la empresa a explotar servicios de transporte aéreo comercial, por lo que carecer de dicho documento impedía reactivar la línea aérea local.
La justicia que tenía en sus manos el concurso preventivo de la aerolínea consideró que no se podía aprobar dicha compra si antes no se regularizaba la venta de las acciones de TAN a Vuelos del Sur que Aeroregional tenía en su poder.
Ante esta situación, Sapag emitió en el 2008 el decreto 591 por el cual anuló la decisión de adquirir las acciones de la ex aerolínea estatal y se hizo cargo de la deuda que tenía la aerolínea con sus ex empleados.
En el mismo decreto, se instruyó al Fiscal de Estado a denunciar el acuerdo suscripto entre la provincia y Vuelos del Sur S.A., y a iniciar las acciones legales que pudieran corresponder contra Vuelos del Sur S.A.

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