Son fracciones o la totalidad de loteos privados y en su mayoría cerrados sobre los ríos Limay y Neuquén. Así lo indicó la AIC en un informe acerca de la ocupación de la ribera en la ciudad.
El informe fue remitido al Municipio, a la Defensoría del Pueblo, a Recursos Hídricos de la Provincia y otras áreas municipales y provinciales que tienen injerencia sobre el tema.
Además del relevamiento sobre las zonas inundables, el informe detalla sectores con distintos tipos de contaminación ambiental en las mismas zonas. Se incluyen microbasurales, contaminación por derrames cloacales y hasta un caso en el que se detectó una pileta con aceite y productos industriales a pocos metros del río.
Hoy, el informe será parte de la agenda de la comisión del Concejo Deliberante que estudia los cambios al Plan Urbano Ambiental. Es que la gran mayoría de los barrios afectados está en Valentina Sur, parte de la zona en la que por la reforma del PUA se habilitarán nuevos loteos.
En el informe, la AIC dividió la costa de los dos ríos en cinco zonas. Cuatro de ellas sobre el Limay y una sobre el Neuquén.
Para definir los distintos niveles de riesgo de inundación se definieron tres parámetros a partir de lo que ocurriría ante crecidas por encima de lo habitual.
Los tres límites para el río Limay son 1.290, 1.900 y 2.300 m3 por segundo. La primera medida equivale a la línea de ribera, que se definió en 1995 a partir de las crecidas máximas anuales medias, un promedio de los niveles del río de los últimos 100 años.
Los 1.900 m3 por segundo definen la zona definida como vía de evacuación de crecidas, conformada por planicies o cauces por donde pueden escurrir crecidas y en donde se recomienda limitar su uso a agricultura, recreación y espacios abiertos. La tercera medida está definida por los 2.300 m3 por segundo. Las zonas que se afectarían con este caudal están definidas como con "riesgo de inundaciones" y requieren medidas de protección.
La mayoría de los barrios relevados se ubican en la segunda zona, donde no se recomienda desarrollar loteos y urbanizaciones. Además, la AIC determinó que las urbanizaciones potenciaron el riesgo ya existente porque cambiaron "la morfología del terreno", ya que se rellenaron lechos secundarios, se construyeron terraplenes y se formaron lagunas, lo que en algunos casos haría imprevisible el comportamiento del río.
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