A 100 metros de avenida Sabattini al 3100, unas 200 personas viven en condiciones de extrema vulnerabilidad. Están en una especie de valle urbano, lejos de la vista de todos.
Amadeo Sabattini al 3100, una cuadra después del hipermercado Libertad, viniendo desde Ruta 9 hacia el Centro. Un pequeño puente, imperceptible para todo automovilista de esa avenida principal, hace posible la circulación por arriba de un desagüe. La calle Luis Braille aparece a la derecha después de las barandas de cemento viejo pintado y de lajas similares a las de La Cañada. Una cuadra recta, luego la calle se tuerce a la izquierda. En esa curva empieza la ausencia. Entre Sabattini y la ausencia, hay apenas 100 metros de distancia perpendicular.
Villa El Milagro
Un sendero marcado se abre finito sobre la tierra. Marcado, porque lo que no es sendero es yuyo más alto que cualquier gigante mitológico. Unos metros cañadón abajo, en cercanas profundidades donde ningún ojo repara, se abre un valle desconocido y desencantado.
No es cuento. Está desencantado. Nunca se vieron flores carnívoras, pero igual un vaho hediondo de carne putrefacta engorda el aire. Los animales que toman sol duros, reventados y para siempre son a veces roedores, a veces gatos, a veces perros que jamás fueron mascotas.
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