La campaña pública para reducir el número de alojamientos turísticos no habilitados comenzó a dar los primeros resultados, pero desde la Asociación Empresaria Hotelera admiten que los efectos recién se verán "en el largo plazo".
El sector empresario calculó que son unas 5.000 las camas no registradas en Bariloche, la mayoría en departamentos y casas de familia, lo cual se complementa con el trabajo en negro del personal.
En algunos medios locales la campaña por la regularización tiene ya presencia constante y también hay folletería en sitios claves dirigida a los turistas, para que se aseguren de contratar alojamiento homologado por la secretaría de Turismo.
El gerente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica, Joaquín Escardó, admitió que el sistema de identificación y control "no tendrá impacto inmediato" y que el objetivo principal es crear "conciencia en el turista" sobre el riesgo de alojarse en un lugar no habilitado.
Dijo que si bien puede haber diferencias de precio en favor del que compite en forma desleal, un beneficio concreto de los alojamientos registrados es "la seguridad".
Escardó dijo que la campaña comenzó este invierno pero está pensada para repetirla en verano (cuando florece la oferta de bungalows y cabañas) y en las temporadas sucesivas.
Explicó que "hay gráfica explicativa en el aeropuerto, la terminal y la secretaría de Turismo". También existe un "banner" en el paso Samoré para advertir sobre los alojamientos informales.
Otro recurso es un calco característico que reciben y colocan en su vidriera todos los establecimientos habilitados.
Escardó reconoció que la oferta por internet "es un gran tema a tratar", y que obliga a pensar en herramientas alternativas. Admitió que hay páginas internacionales de servicios turísticos que son reacias a identificar los alojamientos habilitados.
Pero explicó que el Emprotur, en su activa red de promociones por la web trabaja estrictamente sobre la oferta con habilitación.
Según el directivo de la AEHG, la proliferación de alojamientos ilegales en internet "es un problema nacional" y la cantidad "es altísima".
Explicó que si el turista desconfía de una oferta, antes de contratar puede ponerse en contacto con la secretaría de Turismo del lugar para saber si se trata de un lugar registrado. Dijo que el establecimiento "trucho" por lo general "no tiene seguros, tiene personal en negro y torna más difícil cualquier reclamo por baja calidad del servicio".
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