El Concejo dividió en dos los sectores de explotación agropecuaria. En el que está más cerca de los barrios se pedirán estudios de impacto ambiental. Las aplicaciones de químicos, sólo de forma manual
Lo que determina la ordenanza es que, ni bien termina la zona urbana, el ejido se divide en dos sectores rurales. Están la zona 1, que ocupa una franja de 800 metros y que tendrá los controles más estrictos, y la zona 2, más alejada de los barrios.
La nueva normativa fue aprobada por unanimidad. Martín Carranza, jefe del bloque oficialista, destacó que en el proceso se realizaron consultas a los distintos actores involucrados y se planificó y reguló el uso del suelo con una mirada de largo plazo. De todos modos, destacó que la ordenanza será sometida a una evaluación permanente para ver cómo va impactando en la realidad.
Quien detalló el proyecto en el recinto fue Eduardo Scoppa, concejal de Encuentro Ciudadano y presidente de la comisión de Planificación.
“Tuvimos que elaborar una legislación para el ordenamiento de un territorio que ahora es más que nada rural. Básicamente lo que se ha establecido es una zona agropecuaria 1, que tiene una distancia de 800 metros desde la zona de urbanización. Las características de esta zona son que se deberán solicitar permisos de uso del suelo. Además de esa solicitud, cuando los órganos técnicos de aplicación lo entiendan necesario, se podrán solicitar estudios de impacto ambiental o de otro tipo. Habrá una regulación que es la implementación de la ley provincial de productos químicos o biológicos pero al estar dentro de la jurisdicción de la Municipalidad nosotros tenemos que llevar adelante un control paralelo”, detalló el presidente de la comisión.
Una de las regulaciones que se establecen es la dimensión mínima que deberán tener las subdivisiones en las dos zonas rurales. En la primera, los lotes mínimos no se podrán subdividir en menos de tres hectáreas. En la zona 2 el piso será de 10 hectáreas. Así, se busca evitar que haya urbanizaciones en todo un sector en que el Estado pretende que se mantenga con características de explotación agrícola.
En cuanto a la producción o cría intensiva de animales, tanto en la zona 1 como en la 2 se exigirán también las autorizaciones para el uso del suelo; pero, además, en el sector más próximo a los sectores urbanos deberán presentarse obligatoriamente estudios de impacto ambiental. Esto es para evitar o atenuar los inconvenientes que se han dato, hasta ahora, con feed lots o criaderos de animales.
También en las dos zonas se prohíben las fumigaciones aéreas. Pero, en cambio, podrán hacerse las aplicaciones manuales que están establecidas en la legislación provincial.
A último momento los concejales incorporaron un artículo para resguardar a los productores frutihortícolas del cinturón verde. “En ese tipo de emprendimientos podrán usarse aplicaciones manuales. A partir del 1 de abril de 2013 se implementará un procedimiento particular de aplicación y control de productos químicos o biológicos en ese sector. Durante febrero vamos a ir analizando un capítulo específico para las aplicaciones manuales del tipo frutihortícola”, indicó Scoppa. Es decir, durante los próximos meses ese capítulo será sometido a análisis.

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